jueves, febrero 22, 2007

Me llamo Fernando Marías, y soy machista


Así se titula un magnífico artículo de opinión publicado el pasado mes de noviembre en El Correo y cuya existencia he conocido a través del blog del Grupo de Hombres de Gasteiz del que os hablaba antes. El autor narra una experiencia en la infancia como muestra de la educación machista que se ha inculcado tanto a hombres como a mujeres. Defiende que reconocer esa educación machista y detectar todo rastro de ella es fundamental para superarla. Os pego el último párrafo, que resume de una manera genial todo esto, pero os recomiendo que leáis todo el artículo:

"Soy machista, como casi todos los hombres de mi generación. Me educaron para serlo y lo consiguieron, y por ello milito radicalmente, sin misericordia, día a día, para detectar dentro de mí aquellos viejos vestigios de machismo -que todavía perviven, dispuestos a manifestarse en el momento más inesperado-, y tratar de erradicarlos. ¿Una aportación mínima y tal vez escasamente útil a la tragedia del maltrato? Puede, pero en todo caso me resulta irrenunciable.

Porque tras mucho tiempo y muchos errores cometidos -y también el afán resuelto de enmendarlos- he aprendido que aún más infinitamente tiernas, enigmáticas, hermosas, interesantes y deseables que las mujeres a secas son las mujeres libres, ésas que dichosamente proliferan cada vez más a pesar de los innumerables obstáculos; ésas que inicialmente nos asustan, pero que también podrían hacernos crecer como hombres hasta límites insospechados. Por ellas, además de por mí, pronuncio sin miedo la frase que da título a este artículo".

4 comentarios:

Cristina dijo...

Sorprendida me he quedado. Me lo volveré a leer de nuevo y entonces daré mi opinión. Me desperté hace un rato y aún no soy persona. Muxus!

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No es que yo lo haya dicho siempre, pero llevo años sosteniendo que son ellos quienes deben reivindicar su igualdad, que la mujer ha demostrado suficientemente que está dispuesta a casi todo por lograrla.
La última vez que expuse la idea, en un encuentro de la Red Internacional de Mujeres Periodistas, a la que pertenezco, me miraron como de reojo. Creo que les sonó como si en la época de Elvis alguien hubiera interpretado un rock duro.

cris dijo...

Acabo de leer el artículo al completo y me ha emocionado. Soy de lágrima fácil y este hombre me ha enternecido . Cuantas personas deben sentirse reflejadas con lo que cuenta. Creo que muchas. Él, pese a esa educación machista, ha sabido ir más allá y darse cuenta que detrás de cada mujer hay un ser humano que es capaz de vivir y de sentir más allá del "amparo" de un hombre. En fin, precioso artículo.

¡Buen fin de semana! ¡Muxus!

Masculino Plural dijo...

Hola June !!! Aquí seguimos por poco tiempo porque en un ratillo vamos para el aeropuerto. Pero antes hemos querido pasar a saludarte y darte las gracias por tus comentarios en nuestro blog, que son muy constructivos.

En cuanto a esta entrada, decirte que el artículo nos ha parecido, además de bien escrito, una expresión manifiesta de sinceridad. El hecho de que alguien reconozca que tiene un problema así o de cualquier otra índole(drogas, alcohol...) puede resultar el comienzo para solucinarlo. Ojalá, muchas personas más pudieran llegar a hcer este ejercicio de reflexión... Posiblemente alguien podrá mostrarle los cauces para solucionar el problema.

Muxus y hablamos a la vuelta (el 4 de marzo), para seguir comentando tus entradas, que a simple vista, con las prisas que tenemos ahora, nos parecen muy interesante.

JM y JC