lunes, febrero 26, 2007

Ficción y realidad social


Si las expresiones culturales estadounidenses son muy distintas a las europeas, africanas, latinoamericanas y orientales es porque el contexto socio-político afecta a todo, incluso a lo más frívolo. De esa manera, una serie de televisión que se emite durante años puede cambiar de manera brusca su argumento a raíz de un acontecimiento social. Os conté que estoy enganchada a la serie de adolescentes argentina Rebelde Way (no me avergüenza decirlo: quien solo vea contenidos serios y de calidad que tire la primera piedra). Hoy he visto el capítulo final y es un caso paradigmático de lo que estoy diciendo, porque incluso en un culebrón de este tipo se advierte la crisis del 2001. La serie empezó antes del corralito y terminó lo suficientemente después como para poder analizar con perspectiva lo ocurrido.

La crítica generalizada a Rebelde Way es que muestra una sociedad clasista. La trama se desarrolla en el Elite Way School, un colegio en el que conviven los hijos de la jet-set de Buenos Aires -políticos, empresarios, vedettes famosas...- internos y ajenos a las desigualdades y a la pobreza. Esta lectura fatídica va cambiando a medida que pasan los capítulos.

La serie no sólo es bastante progresista al tratar temas espinosos como la sexualidad de los adolescentes, los anticonceptivos, el aborto o la homosexualidad. Lanza mensajes claros como que el dinero no da la felicidad, que el poder corrompe, que los malos tratos no son propios de la clase baja, que una familia no tiene por qué ser la formada por padre, madre e hijos biológicos, etc. Además, frente a la copia mexicana, Rebelde, Rebelde Way refleja unos cánones estéticos sanos. Son chicas y chicos naturales, nada espectaculares y se habla sin tapujos de la bulimia.

Pero creo que no es casualidad que en los últimos capítulos una de las tramas principales sea la corrupción. Una de las principales críticas a la serie es quese obvie la crisis pero creo que no es así. De manera indirecta se afirma en la serie que la corrupción es el cáncer de la sociedad argentina. Muestra cómo buenos hombres y mujeres son seducidos por un cheque. Y se idolatra a quienes consiguen luchar contra la corrupción asumiendo incluso de quedarse sin trabajo o ser detenidos. Tras el mensaje de que todo es posible si se lucha por ello, en el último capítulo el personaje que simboliza la corrupción es detenido.

Lo más sorprendente del capítulo final es la apuesta por la educación pública. Si la crítica constante a la serie es que muestra un colegio de lo más elitista, tras la trama sobre el alcalde y dueño del colegio corrupto, una resolución judicial establece que el colegio pasará a manos del Estado, algo que todos los personajes razonables de la serie celebran con entusiasmo y se dice de manera explícita que un colegio público puede ser tan bueno como uno privado.

Saquémonos de la cabeza que una serie se va a mojar en materia de justicia social y va a cuestionar los cimientos de la sociedad capitalista. Pero, en el pequeño margen de acción que le queda a la televisión para inculcar unos u otros valores, podemos elegir entre Ana y los siete -serie que muestra como ideal tener criada y mayordomo entre otros despropósitos- o un culebrón como Rebelde Way que, por muy frívolo que sea insta a los jóvenes a ser motor de cambio, a rebelarse contra las injusticias, a ser íntegros, tener afán de superación, ser tolerantes y creer en el amor y en la bondad del ser humano.

1 comentario:

Tico dijo...

Yo ya te dije que no estaba libre de pecado jeje. Yo era de "al salir de clase" serie donde se conjugaban los personas de clase alta con los más modestos que se ganaban la vida como podían.
Yo no creo que debas torturarte con que si la serie es clasista y demás. Es una serie de TV, no tienes porque identificarte con todo lo que dicen o el modo de vida que llevan.
Lo que si que es cierto es que fastidia que parezca que hagan apología de todo eso que detestamos muchos.
En mi corta estancia en Buenos Aires vi una pobreza brutal. los ricos mientras tanto viviendo en fincas valladas guardadas por soldados con fusiles y antibalas (os lo juro porque entré a una)

Lo de que el poder corrompe, no puedo estar más de acuerdo y Argentina es un buen ejemplo.
Eso si June, no te puedo dar la razón cuando dices que la serie es bastante progresista ya que introduce debates sobre el aborto, sexualidad, gays, etc...
todas esas temáticas se pueden defender desde una postura interclasista. Ninguna atenta contra los privilegios de clase ni pone en duda la economía de mercado. No se si me entiendes, que en mi opinion se puede defender esto desde una postura liberal. Esta claro que prefiero que degfiendan el aborto a que nio pero me fastidia que siempre todo lo económico se desplace del debate político. Sólo se puede hablar de estas cosas porque no atentan contra la dictadura capitalista en si misma.es un progresismo muy pro-sistema.

jooo, vaya chapa...perdones!