viernes, marzo 30, 2007

Hoy me reconcilio con la humanidad...



...con A Tulawin, de Manu Chao, Idir y Gnawa Diffusion. Ya dije alguna vez que si tuviera que quedarme con un género musical (yo que escucho desde música clásica a jotas pasando por rock y hip-hop) me quedaría con la música de fusión. Esta canción transmite la belleza de la diversidad. Para mí es inconcebible que una persona pueda tener la mente tan cerrada como para no alegrarse por toda esta riqueza y reivindicar algo tan vacío e irreal como la pureza.

Y aprovecho para dedicarles esta canción a tres personas maravillosas:

- Cristina, porque me ha enseñado una web con la que poder seguir regalando canciones. Pero, sobre todo, porque esa chica es pura dulzura y bondad. Cada día la admiro más por su sencillez, su altruismo, su espíritu amable y conciliador... Esta canción es ella, es toda la armonía que ella irradia. Y con comentarios como el que me puso ayer me siento muy pero que muy cerca suyo, aunque nunca la haya visto y viva a unos 500 kilómetros de aquí. Me conmueve esa confianza. Muchísmas gracias guapa.

- Janik. Sí, sí, tú, primo misterioso. A ver si con esto al menos me pones por fin un comentario. Aunque no te lo creas todos tenemos mucho que aprender de ti. Janik es mi primo pequeño. Acaba de cumplir 18 años y hace tiempo que me sorprende con su inteligencia, ingenio, compromiso, activismo y espíritu crítico. Me siento realmente orgullosa de la ideología progresista y pacifista que ha ido desarrollando (en la que tal vez haya calado, o no, mi comedura de coco sistemática) y de que defienda la igualdad,se preocupe por el medio ambiente y se oponga con igual contundencia al racismo, el machismo, el fascismo y la homofobia. Escribe, escribe, escribe, jaja.

- Ernesto, al que ya le dediqué ayer esta canción. Porque todavía ni me creo cómo puede surgir una relación tan bonita de esta manera. Porque aunque sea culpable de mi sueño y yo del suyo, le debo a él gran parte de mis sonrisas diarias. Porque me hace ser un poco menos cínica, mantener los pies en la tierra y no permitirme perder ni un ápice de rebeldía. Eskerrik asko, txiki.

6 comentarios:

Itsaso dijo...

Me preguntabas que que era de mi vida. Aqui estoy, leyendo tu blog me han entrado ganas de volver a retomar el mio. Pero lo hago con uno nuevo. Estas invitada a pasarte.

Tico dijo...

Uffff
que puedo decir. No hay mejor forma de demostrar como me siento que volver al titulo que has escojido para esta entrada con el que me identifico por completo.

A veces entre caerle mal a alguien o que surja esta complicidad puede haber un pequeño gesto de diferencia que provoque una cosa y otra.
Es una suerte que me hayas dado la oportunidad de conocerte mejor. Suerte porque igual que tu dices que yo te hago mantener la rebeldia, tu me haces (y vuelvo al titulo otra vez) mantener la alegria y moderar mi negatividad.

sin un poquito de alegría no podria haber rebeldia, gracias txiki! :)

cris dijo...

¡MUCHAS GRACIAS!Así en mayúsculas. Ayer no pude entrar y hoy me sorprendes con esta canción y la dedicatoria. Eres un sol de persona. Siempre tan pendiente de lo que pasa en el mundo. Siempre reflexionando sobre las cosas con la finalidad de mejorarlas desde tu blog, desde tus artículos. Y porque aunque no nos conocemos pero estoy segura que algún día SÍ nos conoceremos, creo que eres una buena persona. Tu blog y tu manera de escribir irradian buen rollo. Gracias por ser así. ¡Buen fin de semana!

cris dijo...

Por cierto el título del post es precioso y la canción me encanta. Es que Manu Chao es otro de esos cantantes cuyas canciones tienen mensaje. Y tuve la suerte de encontrármelo por la calle hace muchos años. Con su característico gorro. ¡Genial!

June dijo...

Cuando fuimos a Barcelona nos pasamos los días rastreando las calles (C/ Escuderier o algo así es donde nació, me parece) porque una amiga me dijo que suele dar conciertos sorpresa con otro nombre. Me encanta su música, sobre todo la de Mano Negra. A él no lo idealizo ni mucho menos pero, se crea o no su mensaje y sea o no coherente, transmite ganas de vivir y de luchar. A ver si nos conocemos, tía, seguro que pronto me acerco a BCN o tú vuelves por aquí.

cris dijo...

Seguro que sí. Creo que la calle que comentas es la calle Escudellers, que es donde me he comido los mejores falafels en un chiringuito que se llama el buen bocado. No sabía que había nacido allí.