
Mañana es mi cumpleaños. He leído con cierta ironía la entrada del año pasado, en la que me declaraba
rotundamente y absolutamente feliz. No dudo que en ese momento lo sintiera, pero es curioso lo que ha pasado desde entonces. Tal vez me cansé de esa felicidad de anuncio, tal vez dejé de creérmela... Un día os dije que
hago de la vida un tango. Mi vida era más bien un
chill out constante -calmada, predecible, llena de cariño y ternura, pero sin emociones- así que no podía evitar fantasear con ritmos más trepidantes y apasionados. La gente me decía que era una ingenua y una idealista, que tenía la cabeza llena de pajaritos y que los cuentos de hadas no existen. No quiero un tango, que no estoy yo como para relaciones tormentosas pero... ¿Por qué no una bossa nova? Sin estridencias pero dándome permiso para sentir, soñar, anhelar y, por qué no, ¡bailar!
Así que,
cansada de sentir que me apagaba sin hacer nada, y con Tomara, de Vinicius de Moraes, como banda sonora (a coisa mais divina que há no mundo è viver cada segundo como nunca máis...), en septiembre tuve
mi pequeña crisis de la que he salido más encendida que nunca. Me dije: "pues sí, yo creo en cuentos de hadas y voy a empezar a escribir el mío junto con las personas que crean en él". Supuso la dura decisión de dejar atrás una relación estable con una persona maravillosa, y todo un entorno en el que me sentía arropada aunque, a menudo, incompleta e incomprendida. Ha sido una etapa feliz pero me esperaba esta nueva etapa.
Resulta que Tomara no era sólo una canción, sino también un fuego loco que arde la vida con ganas y me hace parpadear. Lo bueno de Tomara! es -además de él en sí mismo- que ha resultado ser el mejor compañero de viaje. Frente a la idea de que una relación implica ciertas concesiones y sacrificios, él y yo nos contagiamos de nuestras ganas de crecer y juntos nos expandemos el triple (o al menos así lo siento yo). Así que me siento más activa que nunca: muy contenta con el trabajo, donde cada vez propogo más temas de los que me apasionan y más contenta aún con la militancia. Como os conté he aterrizado con mucha ilusión en Sos Racismo Bizkaia y estoy empezando un proyecto relacionado con periodismo y género que os contaré en otro momento.
El título 'La vida es abundancia' es el lema que una amiga que está viviendo un proceso similar y yo hemos elegido para abordar esta nueva etapa de nuestras vidas. Lo hemos sacado de un libro delicioso que me regaló Tomara!, "Me doy permiso para..." No es el típico libro de autoayuda, sino que en un formato precioso con flores en cada hoja, nos anima sólo (que no es poco) a aceptarnos como somos y nos dice cosas como las siguientes:
Me doy permiso para no desaprovechar oportunidades y para disfrutar de todo lo que ya tengo, lo que ya soy y lo que llegaré a ser. (...)El mundo no es sólo hostilidad, engaño o agresión: hay también mucha belleza y alegría inexplorada. Decido abandonar los miedos conocidos y me arriesgo a explorar las aventuras por conocer. (...) Basta de miserias: hay rosas y jazmines para todos. (...) Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia. Empiezo por reconocer mis valores... y el resto vendrá solo. No espero de fuera. Soy yo quien salgo rebosante de resolución y energía al encuentro de la vida. Encontraré. Seguro.Así que, como regalo de cumpleaños, gritad conmigo: ¡¡¡¡¡¡¡LA VIDA ES ABUNDANCIA!!!!!!!!!!!
En la foto, jazmines para todos.
Banda sonora: