
En España ya vivimos el despropósito de que el mayor partido de la oposición, al frente del Gobierno durante ocho años, reprochase a Carmen Caffarel, directora general de RTVE, que el excelente programa infantil Los Lunnis escenificara una boda entre homosexuales como ejemplo de la diversidad del concepto familia, con muestras como parejas de diferentes etnias o las que se casan por ritos diferentes al católico. La derecha, esa que tan a menudo se vanagloria de ser "liberal", vuelve a las andadas contra los programas infantiles.
Esta vez ha sido Polonia, Estado ya tristemente conocida por la homofobia de sus políticos, la que ha emplazado a analizar si los Teletubbies "fomentan la homosexualidad". Estaría bien explicarles a esa panda de energúmenos que la homosexualidad no se fomenta, porque no es una moda ni una elección. Esta polémica es del todo absurda. Resulta que Tynki-Winki, el más grande de los repelentes (en mi opinión) muñequitos, no es suficientemente macho porque viste de morado, lleva bolso y exhibe en la frente un triángulo, símbolo con el que los nazis marcaban a los gays.
Esta patética anécdota no tendría tanta importancia si no fuera por las políticas retrógradas del gobierno polaco. Recordemos que el ministro de Educación ha propuesto que se prohiba por ley a los profesores hacer "propaganda homosexual" hablando de ello con naturalidad en sus clases. Los homosexuales viven con miedo hoy en Polonia", comenta Robert Biedron, de la Campaña contra la Homofobia, una organización creada para defender los derechos de gays y lesbianas. "Nos empezamos a sentir como en campos de concentración construidos por nuestro propio Gobierno", añade.
¿Sobre qué valores se está construyendo la UE cuando se admite la inclusión de sendos gobiernos homófobos? El único valor es el del capital, no sé cómo nos sorprende. Porque la Comisión Europea se ha limitado a reafirmar "su apoyo a la libertad de expresión de los medios de comunicación para decidir sus contenidos". ¿Y la libertad de los homosexuales a vivir su vida en igualdad de derechos? ¿Y los derechos de los niños de recibir una educación afectiva y sexual sana no merecen mención? También viene bien subrayar que Israel, esa democracia que lucha contra el terrorismo y cuyo único pecado es defender su derecho a un Estado propio en paz, está intentando ilegalizar la marcha del Orgullo Gay.
Dos apuntes más: por un lado, me hago eco de los premios Gehitu de Hojalata 2007 que ha concedido recientemente esta prestigiosa organización. El premio a la persona o entidad que se ha destacado por su homofobia ha sido para los parlamentarios -4 del PP, 2 de UPN y 1 de PNV- de Euskadi y Navarra que el pasado 27 de febrero votaron a favor de la toma en consideración de la iniciativa del Foro de la Familia en contra de la igualdad legal para las parejas de gays y lesbianas y a favor de la reforma del Código Civil para la exclusión de dichas parejas del ámbito matrimonial, "sabedores de que dicha iniciativa pretendía volver a la situación de desamparo legal para nuestras hijas e hijos en una claro ataque a nuestras familias". Gehitu también galardona a Polonia por las medidas anteriormente comentadas.
Por otro lado, frente a esta neutralidad política con la que parece que hay que tratar a los niños para que las únicas consignas que reciban sean las de consumir y consumir sin hacer preguntas, me apetece recordar un espacio que ha pasado a la historia por la imaginación y transgresión de su creadora, Lolo Rico. Soy joven y apenas recuerdo La bola de cristal, pero tengo la impresión de que ese es el tipo de televisión que necesita una democracia. Lolo Rico es además una mujer fascinante, que a su edad sigue transmitiendo idealismo, paz y compromiso a partes iguales, como comprobamos quienes tuvimos el honor de asistir a una conferencia suya el año pasado en la UPV, donde, por cierto, alabó a Los Lunnis como la gran excepción de la telebasura que impera hoy. Os invito a que leáis esta entrevista que encontré el otro día navegando y que me contéis el recuerdo que tenéis de La bola de cristal y la huella que os dejó.