miércoles, abril 23, 2008

A mí tampoco me gusta


No, no me gusta No me gusta lo que leo últimamente. No me gusta nada el cambio de discurso. No me gustan las nuevas caras, ni los nuevos gestos. No me gustan estos cambios a la hora de acentuar las prioridades. No, no me gusta... y, ciertamente, no creo que sea aplicable aquello de "para gustos están los colores"

José Luis Ramos se refiere, en un texto enlazado a diferentes noticias, al nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. Una de las noticias que enlaza, lista una serie de despropósitos que el ministro puso en marcha cuando era concejal. Una de las más injustas e injustificadas es la de
exigir que una persona disponga de un mínimo de 10 metros cuadrados en su piso alquilado para poder empadronarse.

Os pego lo que le contesté a José Luis: "
¿Se evitan los pisos patera negando el empadronamiento y los derechos sociales a los que éste abre la puerta(...)? No. Se consigue que haya los mismos pisos patera, llenos de personas sin absolutamente ningún derecho, sin acceso a las prestaciones que le ayudarían a salir del piso patera. El simple hecho de que sea el Ministerio de Trabajo e Inmigración ya dice mucho, deja claro la concepción utilitarista del gobierno. Los inmigrantes son sólo concebidos como mano de obra y, a ser posible, barata. (....) Me da ganas de dar una palmadita en la espalda a aquellos que optaron por el voto útil. ¿Han conseguido frenar a la derecha? Yo creo que ahora sí que la tenemos en el gobierno".

La foto es porque me he despertado metafórica.



7 comentarios:

Txus dijo...

Como siempre, mi punto de vista, listo para ser torpedeado por vosotros. Voy a intentar analizar los "despropositos" de los que hablas desde otra posición. Que puede que fuera la suya, o puede que no.

- Policia de paisano en parques y plazas. Aqui creo que no hay interpretaciones posibles. Si hacen su trabajo, a mi no me molesta lo mas mínimo que haya más o menos policia. Evidentemente hay veces que no hacen bien su trabajo, pero cuando se propuso la medida espero que se hiciera con buenas intenciones, esto es, para garantizar la seguridad de todo el mundo (tambien de los latinoamericanos de los que habla).

- Control en las fiestas. He sufrido vecinos fiesteros y me encantaria que aqui se controlase mas eso. Los mios no eran extranjeros, pero ya sabes que me da igual. Los dias laborables no creo que las 4 de la mañana sean horas de andar echando carreras por la escalera borrachos y con la musica a tope. ¿Por que es malo que se controle esto?

- Control de empadronamiento. La única medida a la que le veo agujeros. No creo que sirva de nada, y si pensaron que con ello iban a conseguir que los inmigrantes se lo pensaran antes de venir creo que se equivocaron.

- Regulación de locutorios. En tu enlace lo explican y me parece una explicación válida. Hay una regulación de tiendas de ropa, de farmacias, de todoacienes... los locutorios también deberian regularse. Lo único que me parece un poco forzado es el horario, creo que es más lógico controlar el ruido (u obligarles a insonorizar el local) que obligarles a cerrar por las noches.

- Atención a los jóvenes. Aqui tengo que meterme con el periodista. El hecho "objetivo" es que como hay más jóvenes en las calles se abren los patios de institutos en dias festivos para que se reunan en esos espacios lúdicos. No me gusta la forma en que se trata este punto, el decir que eso se hace "para tener un control más directo" es una opinión del periodista que pude influenciar a quien esta leyendo la noticia.

Ale, a discutir!

PRIPUBLIKARRAK dijo...

kaixo june!
jardunaldiak eta gero, afari bat egin genun pripublikarrok, eta beste june batekin nahastu zintudalako konklsiora iritsi ginan! en fin, es típico de mi... barkatu!
beno, zihur aski 9an ezautuko degu elkar!
ordurarte ba, besarkada bat
olaia

RGAlmazán dijo...

Desde luego Corbacho no se ha cubierto de gloria precisamente con sus primeras declaraciones. No sé como ha conseguido que en Hospitalet se conviva sin problemas con un 23% de inmigrantes. A lo mejor empleando manus militaris. Yo no confundiría un pueblo con el Estado. Espero que sus actos no vayan por ahí, pues sería perjudicial y podría hacer mayores los problemas actuales y despertar aún más si cabe la xenofobia.

Salud y República

Martín Bolívar dijo...

Te agradezco tu amable visita por mi blog, incluso hemos coincidido en el post sobre el nuevo ministro de Trabajo e Inmigración. Me ha gustado la riqueza de todos los comentarios publicados aquí. Saludos, te echaba d menos, aunque te sigo leyendo. Suerte.

entrenomadas dijo...

A mí es un ministro que me asusta, no sé si por lo que dice o incluso por lo que calla, que debe ser tan vomitivo como lo que piensa y que no se diferencia mucho de "lo que opina la derecha a la que tanto atacaban".
Coincido contigo en todo lo que dices, June. Sólo añado una cosa "el hastío que me produce que gente con esa responsabilidad diga cosas tan torpes e irresponsables.
Pues eso,

M

NáN dijo...

Pues a mí, todavía me preocupa más que se hayan "deshecho" de Narbona. Un síntoma muy malo de cara al problema más grave al que nos enfrentamos; para mí era la ministra "chapeau" (y claro, sobrababa). A cambio, me enteré ayer de que somos el cuarto país del mundo en concesiones de ayuda. Nos esperan malos tiempos, me temo; habrá que escudriñar entre las contradicciones.

June Fernández dijo...

Ikusiko gara, bai, Olaia.

¡Gracias por vuestras siempre brillantes intervenciones! ¡Guap@s, mas que guap@s!

Txus, es que no me apetece entrar en cada propuesta porque es una cuestión de fondo. No quiero un Ministerio de Trabajo e Inmigración.

Quiero que las personas inmigrantes dejen de ser consideradas mano de obra barata y que se planteen políticas transversales que incidan en garantizar sus derechos más básicos (porque me importan bastante más que el ruido que hacen, porque además lo hacen, mis vecinos latinoamericanos) y sensibilizar sobre interculturalidad.

Y en el caso de estas medidas, el problema es que se plantean dentro del marco de las políticas sobre inmigración, en vez de presentarlas como iniciativas para todas las personas no motivadas por el comportamiento de los inmigrantes. Es decir, si regulan el ruido sin dar explicaciones bien, nos beneficiaremos todas. Si lo presentan como una política de inmigración, están estereotipando y estigmatizando.