jueves, octubre 02, 2008

No somos tan diferentes



Este video me ha parecido precioso y necesario. Aunque el del skin sea un ejemplo un tanto extremo y con cuya estética poca gente se identifica, en tiempos de crisis, cuando la inmigración se utiliza una vez más de chivo expiatorio, conviene recordar que en el fondo no somos tan diferentes. Qué bueno sería intentar mezclarnos más, descubrir lo que compartimos en vez de insistir en lo que nos aleja y enfrenta, reforzar la empatía y la fraternidad para sobrellevar mejor los malos tiempos... Eskerrik asko, Andoni eta Aitziber.

Mi querida compañera Lucía Martínez Odriozola ha estrenado en El Correo una nueva serie de entrevistas que esconden, en mi opinión, el mismo mensaje. La serie se titula En las antípodas y consiste en entrevistar a la vez a dos personajes al parecer opuestos para descubrir lo que tienen en común. Ha empezado con una joven de estética gótica y un hombre maduro que viste formal, un poco a lo dandy. Para sorpresa de los lectores y lectoras, están de acuerdo en casi todas las respuestas. Si imaginamos el mismo experimento con relaciones más conflictivas, podemos soñar un poquito con una convivencia en paz. La foto, la misma que ilustra la entrevista, es de Ignacio Pérez.

6 comentarios:

Lucía Martínez Odriozola dijo...

No sé. Estoy mirando para ver si es cierto, pero creo que los seres humanos tenemos muchas más en común con nuestros antípodas (en el sentido de esas entrevistas) que con quienes nos acompañan a diario. Es otro experimento.
Te agradezco el apoyo afectivo, de verdad.

chus dijo...

Yo creo que el vídeo habla más de las diferencias que de las cosas en común, pero las diferencias desde lo positivo. Habla de perder el miedo a lo que no se conoce, a lo que es diferente. Yo veo a una persona que llega a entender que la diferencia es lo que nos hace crecer.
Para mí, la importancia radica en entendernos diferentes y respetarlo aprendiendo de ello. Mi lema es que la diferencia debería unirnos.

June Fernández dijo...

Chus, tienes razón que la clave es respetar la diferencia y aprovecharla incluso como algo enriquecedor. Lo que quería decir es que cuando alguien entra en contacto con aquellas personas a las que se supone que tiene que odiar, el odio se disipa porque comprueba que no son "el enemigo", sino personas como él, con sus miedos, sueños, etc.

entrenomadas dijo...

A mí el vídeo me gusta, pero hay algo en él que no me acaba de entrar.
Mi hermano cuando lo subí me llamó para ponerme verde. Me dijo que era facilón y bobo.
Pero yo pienso como tú que aunque podía ser mejorable el final es bellísimo. A mí me parece precioso.

Besos de conjura pos-brujeril


M

chus dijo...

June, eso es, sin más.
En cuanto al video, chapeau por el mensaje pero sí que es cursi de cojones, venga ya...

Cristina dijo...

Chica, voy leyendo tus posts con algo de retraso pero me alegro de seguir leyéndote porque siempre descubro pequeñas joyas. A mi el video me ha encantado y el reportaje del que hablas es de lo más interesante. Hoy pensaba en ello al ver una madre y una hija que no tenían, aparentemente nada que ver. La madre, una mujer de unos 50 años clásica, la hija con la cabeza rapada desde la frente hasta media cabeza y todo el resto de la cabeza con rastas. Las veía salir juntas de compras y pensé que a pesar de todo no eran tan distintas. Lo más importante es el respeto entre ambas. Un saludo