viernes, junio 13, 2008

La ley de Extranjería asesina


El pasado día 9 se cumplió un año desde que Osamuyia Aikpitanhi murió cuando era repatriado desde España. Tenía mi edad, 23 años. No es que importe, pero es de esas nimiedades que suponen un pequeño pinchacito más en el corazón y que facilitan la empatía. Como recordaréis, los agentes lo llevaban atado de manos y piernas, y amordazado con cinta plástica no adhesiva. Las autopsias certificaron moratones y confirmaron la muerte por asfixia. El Gobierno eludió dar una versión oficial y los sindicatos policiales incluso acusaron al muerto de haber intentado suicidarse.

Es una consecuencia extrema pero directa de la ley de Extranjería. Me preocupa que la aprobación de la abominable Directiva de la Vergüenza haga que veamos a la no menos repugnante ley de Extranjería española como menos mala. Estoy leyendo el Informe Anual 2008 de SOS Racismo y la verdad es que desborda leer sobre tantas muertes impunes e invisibles.

La inmigración proviniente de África representa un porcentaje mínimo de los flujos totales que recibe España. Según el INE, apenas el 20%, sumando la comunidad magrebí y la del África negra. La avalancha con la que las instituciones y los medios de comunicación generan alarma social y xenofobia no es por tanto real. Eso no impide reforzar las fronteras (decenas de personas han muerto en la doble valla de Ceuta); negar el derecho al asilo; practicar expulsiones ilegales incluso de menores extranjeros no acompañados y externalizar las fronteras. Esto último implica que son gobiernos de países de tránsito caracterizados por no garantizar el respeto a los derechos humanos los encargados de controlar la inmigración. El trabajo sucio lo hacen otros y la opinión pública no se entera de los malos tratos y demás abusos que se registren. España mantiene así su buena reputación de democracia sólida que vela por los derechos humanos y la libertad de todas las personas.

La Unión Europea ha reconocido la muerte de 10.000 personas en los últimos cinco años cuando intentaban alcanzar España por Canarias o el Estrecho de Gibraltar. Qué duda cabe de que la cifra real es infinitamente superior. En 2007 España repatrió a 55.938 personas inmigrantes en situación irregular. A raíz de la muerte del joven nigeriano, Interior elaboró un protocolo que regula la actuación policial en las expulsiones. "Conforma un acabado elenco de prácticas brutales de actuación y constituye un refinado instrumento para la impune violación de Derechos Humanos básicos", condena SOS Racismo.

Su informe recopila decenas de noticias publicadas en los medios como "Más de 50 personas inmigrantes desaparecieron en un naufragio", "13 personas de origen subsahariano murieron de sed tras seis días a la deriva al sur de Canarias" o "Una mujer abortó en una patera que viajaba hacia las islas Canarias" (¿qué dirán los pro-vida de ese tipo de abortos?). Os pido que empaticéis con cada noticia durante al menos un minuto para escapar a la anestesia ante tal bombardeo de sufrimiento. Pensad cómo serían las últimas horas de quienes naufragaron, cómo es morirse de sed o cómo lo pasó esa mujer, cuyo feto fue arrojado al agua y ella fue ingresada al hospital con una hemorragia vaginal.

Dejo para otro día la situación de los menores, porque pronto publico un reportaje sobre ello en Diagonal (escrito entre lágrimas, porque no es para menos). Recuerdo que ser inmigrante en situación irregular es sólo una falta administrativa. El próximo martes se debate en el Parlamento europeo la Directiva de la Vergüenza. En Bilbao hemos convocado una charla sobre el tema el lunes y una concentración el mismo martes. Os invito a asistir a los actos que seguro se han convocado en cada una de vuestras ciudades. Y a mantener una encendida oposición a la ley de Extranjería mientras intentamos parar la norma europea. Más que nunca, gritamos:

¡Europa, canalla, abre la muralla!

4 comentarios:

entrenomadas dijo...

No sé qué decir. Ya lo has dicho todo tú en este imprescindible post.
Además de asco todo esto me produce vergüenza.
Hace unos días recibí un precioso texto de la Parroquía de San Carlos Borromeo, la de Enrique de Castro.
Si puedo te la envío.

Un beso y un grito,

M

Yassin Al-Hussen dijo...

¿Es que no quieren darse cuenta de que la historia de la humanidad está cimentada sobre flujos migratorios? La política anti- inmigración es un crímen encubierto y una bofetada a la historia

Saludos

Cristina dijo...

Cuanta razón tienes querida June y cuanta sinrazón habita en este mundo. Cuando la gente huye de sus países a la desesperada alguien tendría que darse cuenta de que algo no funciona. Nadie se marcha de su país por voluntad propia. ¿Quién le va a abrir los ojos a estos aprendices de políticos?

chicoutimi dijo...

Estamos asistiendo a la difusión y aceptación en Europa de unas ideas cuanto menos inquietantes. Es cierto que Berlusconi ha reculado sobre su intención de convertir a inmigrantes directamente en delicuentes, pero no lo ha hecho del todo, ¿verdad? Porque ahora la gravedad de un delito depende de que lo cometa el inmigrate o el local (mientras Berlusconi crea leyes para salvarse a él y los suyos de la justicia).
Hoy leía, creo que en el País digital, que los inmigrantes aportan a España más dinero del que reciben.
Pero nuestro problema siguen siendo ellos. Los culpables de que suba el gasoil, ellos. De que se encarezcan los cereales, ellos. De que retrocedamos en derechos laborales, ellos. Ellos suben los tipos de interés y las hipotecas. Ellos miran hacia otro lado cuando la economía va mal, e inventan guerras por petróleo, y se suben los sueldos, y especulan con los terrenos y...