jueves, mayo 15, 2008

Adintxikiko etorkinak ere, gureak!



Estos días he estado algo ausente, dedicada a las primeras jornadas que contribuyo a organizar en SOS Racismo-Bizkaia. La recién nacida Comisión de Menores, de la que formo parte, ha comenzado su andadura con unas jornadas sobre menores extranjeros no acompañados. Ha sido todo un éxito, tanto de afluencia, como de participación, nivel de las ponencias, ecos en la prensa... Y hemos tenido la suerte de contar con los testimonios de tres jóvenes -hoy adultos pero que llegaron como MENAs- que nos han relatado cosas como qué se siente al cruzar la frontera en los bajos de un camión, cómo se vive en unos de los peores centros de Bizkaia, o cómo al cumplir los 18 años han tenido que conformarse con vivir en el albergue municipal.

Todavía estamos de resaca, así que ya os pasaré las conclusiones cuando estén redactadas, pero aprovecho para repasar unas ideas fundamentales:

El título en euskera significa los menores inmigrantes también son nuestros. La idea principal que queríamos transmitir con estas jornadas era que no se trata de un tema ajeno al que podamos dar la espalda. Por ley, la tutela de los menores la ejercen las diputaciones, con lo cuál, son responsabilidad de toda la ciudadanía. Aparte de que respetar sus derechos -que son exactamente los mismos que los de los menores autóctonos- porque es nuestra obligación, también debemos pensar que revertirá en una sociedad mejor. Es evidente que desproteger a los menores supone avivar los conflictos que acarrean las situaciones de exclusión social.

Una de las conclusiones que me llevo de las ponencias es que, según los datos del Ararteko (el defensor del pueblo vasco), hay una correlación directa entre conflictividad y malas condiciones de vida. Es decir, los menores que terminan en centros de internamiento (tipo reformatorios) en la mayoría de los casos provienen de los centros en los que se da un mayor hacinamiento y falta de programas educativos. De la misma manera, cuando incendiaron el centro de Orduña y derivaron a los chicos a pisos de acogida, dejaron de dar problemas. Por lo tanto, cuando se destinan recursos (y no digo grandes lujos, sino los necesarios para tener reconocidos los derechos a una vivienda digna, educación y sanidad) los jóvenes responden conviviendo adecuadamente.

Por último, quería señalar lo importantes que son estas jornadas atendiendo a las siguientes noticias:

- La UE intenta aprobar una directiva (de hecho, no salió adelante por "blanda") que permitirá el acceso de menores no acompañados a centros de internamiento para extranjeros (y ya sabemos cómo se vive en los CIE).
- En España, son varias las comunidades que practican repatriaciones de menores ilegales y sin garantías, bajo el eufemismo de reagrupaciones familiares, y con la excusa de que es lo mejor para el menor.
- En Bizkaia, el PP intentó que se aplicara esa medida. El PNV, más discreto, realiza ciertas visitas a Marruecos, y el diputado de Acción Social, de ese partido, exclama que "ya no caben más menores" (un discurso igualito al de Rajoy), que no hay recursos y que no hay que potenciar el efecto llamada.
- En la localidad vizcaína de Laukiz, el ayuntamiento se niega a que la Diputación abra un nuevo centro de menores. Al menos, una plataforma de educadores recoge firmas en contra de la "vulneración de un derecho básico como es el de poder vivir en cualquier lado" en el que se incurre al bloquear la creación de centros.

En la foto, los jóvenes que relataron su experiencia en la primera sesión de las jornadas.

2 comentarios:

Ku dijo...

Realmente interesante el post...

Espero realmente que las jornadas hayan salido genial y muchas gracias por compartir estas reflexiones.

Ánimo!

;-)

entrenomadas dijo...

Yo he estado por tu tierra. Jo, cómo me gusta...
Seguro que las jornadas habrán salido bien, de lo que no me cabe duda es de son necesarias. Mucho, y cada vez más.

Yo tengo una reunión pequeñita en mi barrio. Hay problemas,pero también ganas de solucionarlos.

Besos

M