viernes, noviembre 20, 2009

Menores


Estoy leyendo el libro "Menores migrantes sin referentes familiares", coordinado por Antonio S. Jiménez Hernández, con enorme interés. Recomiendo especialmente el artículo de Silvina Monteros, que aplica las teorías de Foucault y Butler al concepto de menores extranjeros no acompañados (en cuanto a construcción social que implica una performatividad pero no está libre de resistencias), y el de Nuria Empéz, sobre el derecho a vivir en familia.

Este es buenísimo, ya que desmonta el argumento políticamente correcto de que si se promueven las mal llamadas reagrupaciones (expulsiones encubiertas) es para garantizar el derecho de los menores a vivir en familia. Por una parte, Empéz recuerda que la mayoría de reagrupados no terminan con sus familias, sino en reformatorios en Marruecos o vuelven a intentar migrar. Pero lo que más me ha gustado es que compara ese pretexto cuando se trata de expulsarles, con las restricciones que hay para que inmigrantes adultos reagrupen a sus hijos menores. Es decir, cuando se trata de que los menores vengan, el derecho a vivir en familia nos importa bien poco.

En fin, el libro no tiene desperdicio, pero hoy quería traeros un parrafito del artículo de Ainhoa Rodríguez García de Cortázar, ya que me parece un resumen estupendo de buena parte del fenómeno de los llamados MENA:

Resumiendo, las principales dificultades para la integración que viven los menores marroquíes no acompañados son la exclusión político.legal, de la que se deriva gran parte de la discriminación formativa y laboral, que les lleva en ocasiones a buscar alternativas de vida más o menos desviadas, cuya exageración mediática contribuye a su estigmatización social, e influye en parte del profesorado, empleadores y agentes del orden -además de en los propios menores- y al mismo tiempo fomenta la xenofobia hacia este colectivo.

Gran resumen, ¿verdad?

No quiero cerrar este post sin rendir un pequeño homenaje a Kadero, el joven argelino muerto ahogado en la Ría de Bilbao cuando huía de la policía; la cuál le perseguía por un robo que no había cometido. Una víctima más de la Ley de Extranjería, de la criminalización que sufren los inmigrantes y el terrible estigma que arrastran los menores no acompañados.

3 comentarios:

pecado dijo...

Gracias por la recomendación, espero sea leido por muchos con la intención de cambiar actitudes , sobre todo los politicos.

JLuis dijo...

Me lo apunto June...

en mi ámbito, estoy metiéndome de cabeza en la defensa de los derechos de estas personas a quienes, bien se ignora, bien se criminaliza sistemáticamente...

... así que el párrafo que nos traes me parece más que acertado.

Ya te contaré, por donde ando metido...

Un abrzo

JLuis dijo...

Ya tengo el libro en mis manos... Un abrozte