
Un compañero de otro periódico me dijo la semana pasada que de vez en cuando lee mi blog. Compañeras de trabajo y de militancia también han descubierto este rincón (lo que me ha dado cierto pánico) en el que hablo de mis pasiones y de mis inquietudes sin pudor. Algunas de ellas incluso han sabido cosas de mí por aquí antes que por mi boca, lo cual no deja de ser inquietante. Con todo eso, de repente recibes dos anónimos que (para alegría del cobarde que te los escribe, en masculino porque seguro que es hombre y, si no, peor me lo pones) no puedes evitar que te hieran un poquito (muy poquito, como una picadura de mosquito, no te hagas ilusiones). Así que a veces te preguntas si merece la pena estar tan expuesta...
Y la respuesta es: sí. Esta entrada la tenía pensada antes de recibir los anónimos, porque una conocida me dijo que otra chica le había hablado muy bien de este espacio. Algo como: "Estoy enganchada a un blog de una tal June Fernández. No tengo ni idea de quién es pero me gusta". Además, al parecer es una payasa que me hizo reir mucho en unas jornadas. La verdad es que escribo pensando en esta especie de pandilla virtual que hemos formado, así que no pienso en que puede haber personas compartiendo nuestros debates en silencio. Un abrazo a cada una de ellas y muchísimas gracias por compensar esos mensajes envenenados.
Entrenomadas, Cris, Tico, Alicia, Magapola y demás sindrogámicos, Nán, Chus, Rgalmazan, Migra, JLuis, Jass, Fernando, Martín, Álvaro, Redeyes, Masculino Plural y tantas otras personas que he conocido a través de la blogosfera. Aitziber, Ritxar, Lucía, Txus, Tomara (mi fueguito lindo) y demás amigas del mundo real que me acompañan también en el virtual. Cada uno de esos nombres es un buen motivo añadido para reforzar los motivos principales para seguir aquí: que disfruto y que me da la gana, porque si me callo me apago. Creo que ésta, ésta, ésta, ésta y ésta son algunas de las pruebas de que estoy bastante en contacto con la realidad. Pero si ser idealista, inconformista y tener ilusiones que trasciendan una hipoteca y un contrato indefinido es construir castillos en el aire, gracias por el cumplido. Respecto a ese "verás qué bien te va a ir", pues tienes razón, porque me siento más viva que nunca, y eso que apenas he empezado a arder la vida.
Firmado: Aguaécoco
Nota: Queridas colegas blogosféricas, estreno encuesta en la barra lateral para preguntaros qué hacéis para evitar anónimos indeseables. Echad un vistazo a dicha barra, porque hay unas cuantas novedades. No creo que tenga que cambiar la accesibilidad de mi blog moderando comentarios o no admitiendo anónimos, pero tampoco veo porqué tengo que aguantar ese tipo de comentarios cobardes. Así que he decidido, anónimo, darte unos días para que digas tu nombre y apellidos. Si lo haces, admitiré tus críticas sin más problema. De lo contrario, borraré tus dos comentarios.
Nota 2: No es que no acepte comentarios negativos. Sentiros libres de ponerme a parir siempre que lo hagáis con nombre y apellido en el caso de que os conozca y con enlace a vuestro email o blog en caso de que no os conozca, para poder contestar.
Nota 3: La foto tiene otra interpretación, pero me he acordado de ella pensando en imágenes que sugieran estar expuesta. Además, le apasiona a la amiga de la que os hablaba en el primer párrafo.
Nota 4: Os dejo con una canción de la banda sonora de Hacia rutas salvajes, basada en la historia real de un chico de mi edad que decidió internarse en Alaska sin apenas comodidades para entrar en contacto con la naturaleza. Su aventura le llevó a la muerte. Mucha gente lo tachó de loco, otra de envidiable idealista. Yo creo que hizo lo que el cuerpo le pedía y punto. En otras palabras: "Yo soy así y así seguiré..." Eskerrik asko, A.



