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lunes, noviembre 23, 2009

El 25 de noviembre, a la mani; el 26, a ¡Colombia!


Se acerca el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, una jornada de luto, en la que toca recordar a las 57 mujeres asesinadas en lo que va de año por sus parejas o ex parejas, y a tantas otras muertas en años anteriores. Recordarlas nos suele generar rabia, nos lleva a cabrearnos con la insuficiente concienciación social, con el pésimo tratamiento mediático (en la mayoría de los casos), con las lagunas de las leyes, etc. Sin embargo, este año me he propuesto enfrentar la fecha con esperanza.

Claro que tenemos que ser críticas, pero creo que tenemos que conservar la alegría y la ilusión por las cosas bonitas que estamos haciendo para que no nos invada el derrotismo. No todo es una mierda. Supongo que lo veo así porque me encuentro rodeada de un montón de proyectos ilusionantes.

El más intenso es que el mismo jueves me voy a Colombia, a los III. Encuentros de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género. Recordad que de los segundos, hace dos años en Oviedo, vine con tal subidón que montamos una red vasca. Estoy segura de que este encuentro también va a dar buenos frutos. Qué duda cabe de que estoy emocionadísima por lo que supone a nivel personal, pero de todo lo que voy a disfrutar ya os informaré a su tiempo en alguna escapada al locutorio, tanto en Bogotá, donde es el encuentro, como en Pereira, donde impartiremos un taller sobre comunicación no sexista. Nos juntaremos cientos de periodistas sensibilizadas con la igualdad para debatir sobre estrategias de comunicación feminista y pensar cómo fortalecer nuestras redes.

Recién llegada, el día 4 de diciembre, me iré de la misma a las Jornadas Feministas Estatales de Granada. Otro subidón: miles de feministas debatiendo, compartiendo, disfrutando... Ver la programación marea.

Y justo ahora estoy terminando otro proyecto maravilloso. De la mano de la consultoría Sortzen, capitaneada por Norma Vázquez, Maite Asensio (mi compi de Red, de viaje a Colombia e irremplazable amiga) y yo hemos entrevistado a madres de mujeres vascas víctimas de violencia machista. Los testimonios que hemos redactado se leerán en un homenaje el 30 de noviembre en Barakaldo, cuyos objetivos son conocer quiénes eran esas mujeres, mostrar que no fueron asesinadas por ser débiles y dependientes sino porque se rebelaron, dar a conocer qué ocurre con las familias cuando los micrófonos y las grabadoras se olvidan de ellas, etc.

La experiencia ha sido impresionante y estoy muy satisfecha con el resultado. Espero que me dejen mostrároslo pronto.

Por todo ello, porque estamos caminando con paso firme, reflexionando y compartiendo estrategias, difundiendo nuestros principios y análisis, acercándonos y conociendo a las víctimas y a sus familias, no quiero hundirme en este 25 de noviembre. Necesitamos ilusionarnos para seguir adelante y enredar a cada vez más periodistas, porque como afirmaba un estudio reciente, informar bien sobre la violencia de género puede salvar vidas.

Nota: Abrumada por tanto proyecto ilusionante, quiero citar a las principales personas que me han acompañado en este proceso y que despertaron mis inquietudes. Por orden cronológico (de irrupción en mi vida): Karmele, Make, Tina, Lucía, Ritxar y Maite.

Nota 2: En la viñeta, un clásico de Forges.

sábado, septiembre 12, 2009

Prostitución, hipocresía y Ley de Extranjería

Es el título del artículo de opinión que me han publicado, por ahora, en Diario de Noticias de Gipuzkoa y Mujeres en Red. En Público lo han resumido para sacarlo como carta de los lectores. Tengo la esperanza de que salga en algún sitio más en euskera. Espero que os guste y que debatamos.

Prostitución, hipocresía y Ley de Extranjería

por June Fernández

U
NAS sórdidas y denigrantes fotos publicadas la semana pasada por un destacado diario español que mostraban escenas de sexo explícito en pleno centro de Barcelona han reabierto el debate sobre cómo han de actuar las instituciones ante la prostitución. Un debate necesario pero que, lamentablemente, se está tratando como un mero problema de orden público. Lo que inquieta a la opinión pública no es la situación de discriminación múltiple, invisibilidad y vulneración de derechos en la que viven las mujeres -en su mayoría inmigrantes sin papeles- que ejercen la prostitución, sino que sus barrios se vean salpicados por escenas marginales.

Euskadi no es ajena a ese debate. El Ayuntamiento de Bilbao, por ejemplo, lleva meses preparando una ordenanza municipal a semejanza de la barcelonesa. El objetivo, una vez más, no es proteger a las mujeres nigerianas sin papeles que ofrecen servicios sexuales en las calles de nuestra ciudad, sino mantenerlas dispersadas y ocultas (lo que dificulta la intervención sociosanitaria con ellas) para evitar que manchen la imagen de la villa.

Pero las fotos de Barcelona han servido también para reabrir la recurrente discusión entre si la solución final pasa por abolir la prostitución o regularla. Quienes presionan para vaciar la vía pública de mujeres que ejercen la prostitución reclaman la segunda opción. En nuestra opinión, sin embargo, el debate abolición versus regulación ha sido superado por la realidad social. No tiene sentido hablar de regulación cuando alrededor del 90% de las prostitutas son inmigrantes, y la práctica totalidad de las que ejercen en la calle están en situación de irregularidad.

En la actualidad, la única vía factible de regularización para cualquier persona inmigrante es el arraigo social, que exige demostrar la residencia continuada en el Estado español durante tres años y presentar un contrato de trabajo. El ministro Corbacho ha reducido prácticamente a cero la otra vía, la de la contratación en origen, y resulta improbable que interprete que la prostitución es un trabajo de difícil cobertura que requiera de mano de obra extrajera. Es decir, que para que una prostituta pudiera regularizarse tendría que vivir primero tres años sin papeles y presentar una oferta de empleo por cuenta ajena; para trabajar en un club. ¿No se pueden hacer autónomas? Basta con mirar los requisitos para que una persona inmigrante se acoja al estatuto del trabajo autónomo para entender que es completamente inviable.

En definitiva, por mucho que se legalizase la actividad, el sector seguiría inmerso en la economía sumergida: los dueños de los clubs se seguirían lucrando a costa de trabajadoras en situación irregular, sin derechos ni opción de establecerse por cuenta propia. Si la presidenta de Madrid Esperanza Aguirre afirma que no apostar por regular la prostitución "es una hipocresía", desde nuestro punto de vista lo hipócrita es obviar que dicha opción no mejoraría la situación de la gran mayoría de las prostitutas debido a un marco normativo que discrimina a la población inmigrante en todos los ámbitos de su vida.

La conclusión es clara: si de algo son víctimas esas mujeres, además de las desigualdades de género, es de la Ley de Extranjería, que reduce sus opciones laborales a las más precarias y alienantes, como la prostitución y el trabajo doméstico. Se suele apelar a las mafias para justificar las actuaciones contra la prostitución, y se las señala como origen del problema. En nuestra opinión, las mafias no hacen sino aprovecharse de la situación que genera el blindaje de fronteras; al impedir a las mujeres emprender un proyecto migratorio autónomo, las arroja a estas redes de explotación sexual.

Por si fuera poco, incluso el Plan Nacional contra la Trata aprobado el pasado año reconoce que a las mujeres víctimas de trata el miedo a ser expulsadas con arreglo a la Ley de Extranjería les frena a denunciar a sus explotadores y agresores. El mismo Plan, en cambio, supedita la protección de las víctimas a que colaboren con la Policía, una condición que nos parece inadmisible y que muestra que se sigue priorizando la persecución a las mafias, en vez de primar que se garanticen la seguridad y los derechos básicos de sus víctimas.

Paradójicamente, lejos de entender la Ley de Extranjería como un problema que agrava el fenómeno de la prostitución (controlado en buena medida por las redes de trata), responsables políticos como el alcalde de Barcelona proponen como solución endurecer su aplicación contra las inmigrantes que la ejercen. En otras palabras, como la Policía no las puede detener por su actividad, ya que no es ilegal, les abre una orden de expulsión por estar en situación irregular. Los mismos responsables políticos que afirman actuar contra la prostitución porque oprime a las mujeres proponen para ellas el doble castigo de ser expulsadas después de permanecer en nuestra sociedad invisibles, sin derechos y expuestas a los riesgos para la salud física y emocional, las agresiones y coacciones ligadas a dicha actividad. Por otro lado, se habla de "salvarlas", cuando lo que piden estas mujeres no es que nadie les salve de la estrategia de supervivencia que han elegido, sino que sean reconocidas como ciudadanas con voz e iguales en derechos que la población local.

Por último, si bien se multiplican los mensajes que culpan y estigmatizan a las prostitutas, u otros que las victimizan señalando como últimas responsables a las redes de explotación sexual, llama poderosamente la atención que apenas se cite al otro colectivo protagonista, sin el que la prostitución desaparecería: los puteros. Es de cajón: no hay oferta sin demanda. Sin embargo, que esa demanda no sólo siga existiendo, sino que esté en plena forma e incluso cada vez más aceptada como una opción sexual más en una sociedad en la que todo está en venta, apenas despierta reflexiones.

¿Qué piensan y sienten esos chicos jóvenes occidentales sin reparos para penetrar en plena calle a mujeres sin derechos relegadas a la categoría de ciudadanas de tercera? ¿Por qué si se acepta que la prostitución supone una forma de opresión contra las mujeres no se señala a los opresores; los clientes que alimentan el negocio? Echo en falta más iniciativas de sensibilización con perspectiva de género que, frente a la idea frívola de "ir de putas" como un plan de ocio más, conciencien a los hombres del papel que juegan cuando deciden contratar servicios sexuales.

En definitiva, combinar una mirada antirracista y feminista se presenta indispensable para entender las causas y los elementos que alimentan la prostitución y, por tanto, poder desarrollar políticas justas y efectivas para combatirla.

* Integrante de SOS Racismo

miércoles, septiembre 09, 2009

Las malas


Viñeta de Territorio Vergara sobre las fotos denigrantes publicadas por EL PAÍS de las que hablamos aquí. Gracias, anónimo.

lunes, septiembre 07, 2009

El pudor también es machista


Imagínate que tú, mujer europea, viajas a un poblado africano para realizar una investigación antropológica, escribir un reportaje o participar en un proyecto de cooperación al desarrollo. Nada más llegar, te indican que, si quieres integrarte, debes utilizar la vestimenta local, lo que implica llevar el pecho desnudo. ¿Cómo te lo tomarías? ¿No sería un palo? ¿No reivindicarías tu derecho a convivir con esa comunidad desde el respeto a la diferencia? Puede que algo parecido sea lo que sienta una inmigrante musulmana cuando se le insta a quitarse el velo.

La comparación no es mía, sino del profesor Jorge Magfud, quien la plantea en un artículo de opinión publicado en Gara. Todas las comparaciones son odiosas y no me atrevo a defender ésta, pero me parece una provocación interesante y estimulante para replantear el hiper manido debate del velo. Ojo: no hablo del burka, que me parece otro cantar del que ya hablaremos otro día, sino del pañuelo que sólo cubre el cabello y no el rostro ni el cuerpo.

Sabéis mi opinión: el velo no es el problema, sino el síntoma. El machismo es un problema universal que lastra a la humanidad. Ese mismo problema adopta unos síntomas u otros en cada sociedad: por ejemplo, la anorexia y los accidentes de tráfico en la nuestra; la lapidación de mujeres adúlteras en Nigeria; el aborto selectivo en China... Me parece estéril entrar a comparar cuál de esas realidades es más dramática u oprime en mayor grado a las mujeres. Me parece más práctico reconocer el problema global y atajarlo para que vayan desapareciendo con él todos los síntomas. Tal vez sea utópico, pero es lo que pienso. Y lo importante de entender el velo como un síntoma y no como el problema es que evita que machaquemos a quienes deciden llevarlo. Es decir, que una vez más, la responsabilidad y ese concepto tan cristiano que es la culpa, recaiga sobre las mujeres y entremos en la contradictoria dinámica de victimizarlas y culparlas al mismo tiempo.

Cuando escuchamos a una parlamentaria europea de origen árabe y de fe musulmana afirmar que el velo la hace libre nos llevamos las manos a la cabeza y pensamos que tiene un síndrome de Estocolmo de caballo. Sin embargo, lo que está expresando es que, dado que en su cultura (machista) se le otorga un gran erotismo al cabello, se sentiría sexualizada si lo mostrase. En nuestra cultura (machista) los pechos son una de las zonas más sexualizadas. Por ello, si en esa tribu africana viviéramos en top-less, sentiríamos que los hombres no nos miran más que a las tetas.

¿No es la misma raíz? En ambos casos, una cultura patriarcal mantiene a las mujeres sexualizadas, reducidas a objetos de deseo (no sujetos) para disfrute de la mirada masculina. En un caso, el deseo se concentra en el cabello, y en otro en las tetas. Desde luego que es discriminatorio que las mujeres árabes tengan que (o al menos se les eduque para) cubrir su cabello en público. Pero también lo es que las mujeres occidentales tengan que ocultar sus pechos. Imaginaros otra situación: comida popular en las fiestas del pueblo, en agosto. 40º a la sombra y los hombres en seguida empiezan a quitarse la camiseta. A ver quién es la guapa que osa ponerse en sujetador; no te digo ya en tetas. ¿Y eso por qué? Porque somos las hijas de Eva, la tentación personificada. Enseñar los pechos es provocar al macho.

Ya digo que no comparo. Existen mujeres asesinadas por haber osado quitarse el velo. ¿Que le ocurriría a la mujer que se pone en tetas en una romería? Se le tacharía de loca, fresca, se le humillaría y acosaría. Por otro lado, en esta sociedad se siguen escuchando comentarios (más o menos convencidos) como que: "Y luego se quejan de que hay violaciones: ¡si van vestidas como putas!". El nivel de represión varía de una transgresión a otra pero, repito, me parece más enriquecedor reconocer todas las caras del machismo sin empecinarse en medir cuál es más dramática.

De lo contrario, resultará que casi siempre nos parecerá que la más dramática es la que sufren las otras. Nosotras siempre nos sentiremos más libres. Necesitamos aferrarnos al burka como las del burka necesitan aferrarse al bótox y la bulimia. Es humano, supongo.

En la imagen, una escena de Persépolis, película (y cómic) imprescindible para reflexionar sobre las mujeres en Oriente y Occidente.

(Este post va dedicado a Tomara, con quien he mantenido una interesante discusión antes de animarme a publicarlo. ¡Opina, lindo!)

viernes, septiembre 04, 2009

Putas


Son la comidilla de esta semana. Tengo que decir que mi cabreo, lejos de menguar, va creciendo día a día. Los hechos son los siguientes: EL PAÍS, ese diario que va perdiendo calidad, ética y buen gusto a pasos acelerados (abrió la veda con la picha empalmada del amigo de Berlusconi), publicó el pasado lunes unas fotografías pornográficas que mostraban sexo en plena calle, junto al Mercado de la Boquería de Barcelona. Algunas prostitutas nigerianas eran penetradas por unos hombres blanquitos y jovencitos, y otras les practicaban felaciones. Es tan evidente que no me apetece argumentar por qué resultan denigrantes para esas mujeres (por mucho que sus ojos estén borrados), para el resto de prostitutas y para todas las mujeres. También para los hombres con un mínimo de sensibilidad.

Sólo una comparación: los periódicos muestran cadáveres de Afganistán no del 11-M. De la misma manera, sería impensable mostrar a personas que reconocemos como iguales siendo sodomizadas (con todo lo que la idea de "ser dada por culo" simboliza en esta sociedad) y haciendo mamadas. Se muestra a estas porque pertenecen a esa masa homogénea y amenazante de "los otros". Son "las otras", no tienen nada que ver con nosotros, no son ciudadanas de bien sino putas ilegales negras, por lo que podemos infrahumanizarlas y humillarlas todo lo que haga falta para forrarnos a costa de sus miserias.

Acompañaban a un reportaje que trataba la prostitución como un mero problema de orden público. Todas las fuentes, miembros de asociaciones vecinales a quienes los derechos de esas mujeres les importan bien poco, abogaban por sacar esas incívicas escenas de la vía pública. Se citaba de soslayo que las putas pueden ser en muchos casos víctimas de trata. No se les daba voz, y esos miembros de asociaciones vecinales nos ilustraban proponiendo soluciones milagrosas como crear cooperativas autogestionadas. De los puteros ni se hablaba, aunque sea evidente que sin demanda no hay oferta.

Ese lamentable producto infraperiodístico ha reabierto, como se jactaba hoy EL PAÍS en un no menos lamentable editorial, el debate sobre cómo quitarnos de en medio a las putas. No nos molestan los puteros, no, aunque se aprovechen para echar un triste polvo de aquellas que, debido a las múltiples discriminaciones que sufren por de ser mujer, inmigrante, pobre, negra y sin papeles, encuentran en la prostitución una de las pocas vías para subsistir. Nos molestan ellas. Precisamente por todo eso, porque son mujeres inmigrantes, pobres, negras y sin papeles que aféan nuestras calles. Y además a veces hasta roban, se repite machaconamente.

Las mafias nos importan un poquito más, pero no por sus víctimas, no, (a quienes se les abren órdenes de expulsión de todas formas y se les exige que colaboren con la policía para recibir protección) sino como pretexto para seguir desarrollando políticas represivas y fardar de efectividad policial. El debate al que estamos asistiendo es terrible. Se reclama como solución que la policía se vuelque más en aplicar la Ley de Extranjería para castigarlas. Es decir, como no podemos detenerlas por ser putas, las detenemos por no tener papeles. Ala, así no tenemos que complicarnos la vida y decidir entre abolición y regulación.

Un debate -el de abolición vs. regulación- ya superado por la realidad, por cierto, ya que el 90% de las putas son inmigrantes en situación irregular. Es decir, en el caso de que se legalizara la prostitución, ese 90% sólo se beneficiaría de la siguiente manera: podría aportar una oferta de trabajo en un club de alterne para intentar regularizarse a través del arraigo social, un proceso que exige haber permanecido en España en situación irregular durante tres años.

Es decir, aquellas que quieran trabajar por cuenta ajena tendrán que hacerlo primero durante tres años en la economía sumergida. Tres años en el mejor de los casos, porque cuando te abren una orden de expulsión vuelves al principio del proceso. Los beneficiados son una vez más los proxenetas y los puteros. Para ejercer por cuenta propia, una inmigrante tendría que lograr los papeles de alguna manera, y luego hacerse autónoma justificando su negocio y demás. Algo inviable para una puta, vaya.

La conclusión es clara: el debate es la Ley de Extranjería. Sí, sí, esa que se utiliza contra la prostitución es la que la alimenta. Es la que reduce las salidas laborales de las mujeres inmigrantes; la que las arroja a las mafias al no poder inmigrar de forma autónoma; la que les frena cuando se plantean denunciar a sus explotadores y agresores. Una Ley de Extranjería aprobada con el beneplácito de la mayoría de grupos políticos y sindicales, y que buena parte de la ciudadanía aboga por endurecer. Ese es el marco. A quienes lo defienden y se permiten hablar de los derechos de las mujeres inmigrantes y de las víctimas de trata se les debería caer la cara de vergüenza.

lunes, agosto 10, 2009

Me sube la testosteronaaaa


Me parece súmamente peligroso el debate de la castración química, es decir, pensar que inyectar hormonas a un violador para disminuir sus niveles de testosterona es una solución para prevenir que vuelva a reincidir. Esto implica admitir que las agresiones sexuales tienen una causa biológica: los biomachos son víctimas de subidas incontroladas de testosterona, que son las responsables de que recurran a saciar su irrefrenable deseo forzando a una hembra.

NO SE PUEDEN PREVENIR LAS AGRESIONES SEXUALES SIN ENTENDERLAS COMO UNA EXPRESIÓN DE PODER EN UNA SOCIEDAD MACHISTA

Quien no entienda que violar es una forma de algunos hombres de someter a las mujeres y reafirmar así su poder, no podrá lanzar políticas preventivas efectivas. No es una cuestión de hormonas sino de poder. Es sabido que a muchos violadores ni siquiera se les levanta. Los violadores no son enfermos mentales con exceso de testosterona. La que está enferma es esta sociedad que sigue educando a los hombres para que ejerzan el poder sobre el resto de las personas y la que sigue enseñando a las mujeres que estar disponible, servir, satisfacer deseos y cuidar son los fines que dan sentido a su existencia.

¿Qué será lo siguiente? ¿Estará la testosterona implicada también en los asesinatos machistas (ira incontrolada)? ¿Debemos pensar que un transexual masculino o una bio-mujer como Beatriz Preciado que se administra testosterona puede convertirse en un violador potencial?

Soy partidaria de la libre circulación de las hormonas. Que cada cuál (al menos mayor de edad) se chute lo que quiera. Ya sea Preciado que el violador de turno para intentar lavar su conciencia (a poca que tenga no lo conseguirá). De lo que no soy partidaria es de que un Gobierno autonómico defienda una solución biologicista a un gravísimo problema social como es el de la violencia machista. Y menos aún de que respalde el argumentario de los pobrecitos violadores que mira si no pueden controlarse que piden ser hormonados (¡te crecen tetas y todo! ¡dejas de ser hombre! ¡fíjate a qué aberración están dispuestos a someterse!) para no volver a pecar.

Con ese titular, la Generalitat se ahorra profundizar en el problema con un programa integral serio con perspectiva de género y ayuda a los violadores a limpiar su conciencia culpando de todo a un desajuste hormonal. Se me ocurren pocas medidas más irresponsables. Repito:

LA VIOLENCIA MACHISTA NO ES UN PROBLEMA DE HORMONAS

¿Cuántas mujeres asesinadas y violadas más hacen falta para que la clase política se entere?

martes, febrero 03, 2009

Más que novatadas en la Ertzaintza


Son 14 segundos de una grabación realizada desde un móvil en uno de los dormitorios de la Academia de Policía vasca en Arkaute. Los gritos de "¡no, no!" de la víctima, Iñaki G. M., aspirante a ertzaina de la promoción 19ª que cursó estudios entre octubre de 2005 y junio de 2006, evidencian que el denominado cucharón es algo más que una broma pesada. Mientras uno de sus compañeros le hunde la cabeza en la cama, otro supuestamente le baja los pantalones y calzoncillos. Inmovilizado por varios aspirantes a ertzainas más -participan hasta siete personas en la agresión grabada- y sin posibilidad de escapar, todo queda preparado para que supuestamente Eneko, hoy ertzaina en activo, simule un coito anal.


Aitor Guenaga empezaba así a contarnos ayer en EL PAÍS un caso vergonzante que tanto el magistrado del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco como la directora de Arkaute, Guadalupe Camino, han calificado de "broma". Le llaman broma a lo que yo entiendo por un abuso sexual en toda regla, aunque no haya penetración. Para el magistrado, se trata de una "humillación puntual" que, por no ocurrir de manera reiterada, no basta para ser calificada de delito contra la integridad moral. Camino se retrata ella solita en la entrevista que acompaña al reportaje. Echadle un vistazo, sobre todo al final. Como periodista, la he disfrutado un montón. Como ciudadana, no puedo estar más cabreada.

Bueno, eso pensaba ayer. Hoy lo estoy más aún. El Gobierno vasco ha reaccionado criticando que EL PAÍS saque a la luz este escándalo con fines electorales. En vez de dar un mensaje contundente de tolerancia cero a las agresiones, su preocupación es que la imagen del PNV se vea dañada. Un gesto profundamente estúpido, creo yo, porque lo que daña su imagen es que priorice los intereses electorales a hacer justicia y evitar abusos en sus instituciones.

En todo caso, saco este tema porque creo que visibiliza un tipo de violencia masculina que, no hay más que ver las reacciones del magistrado y la directora de Arkaute, se toman menos en serio aún que aquella que sufren las mujeres. Y es que este tipo de "novatadas" se dan sobre todo en contextos en los que se exaltan al máximo los valores de la masculinidad hegemónica (el ejército, la policía...), y son una forma de control de unos hombres hacia otros. El agresor reafirma su virilidad (curiosamente, a través de una escena homosexual) y pone a prueba al acosado: si le echa cojones y se enfrenta a él, le dejarán en paz. Si no, como es el caso, tiene asegurado su calvario, por nenaza. Vaya, es la única manera de la que alcanzo a entender la lógica de todo esto.

La violencia hacia las mujeres tiene un plus añadido de gravedad, porque se basa en una desigualdad social que coloca a los hombres en una situación de poder y nos deja a las mujeres más vulnerables. Sin embargo, hay quienes la censuran no por ese motivo, como una crítica a una dominación machista histórica, sino bajo una lectura que en el fondo es sexista: no hay nada más cobarde que pegar a una chica, ya que las mujeres son más débiles. Por tanto, no se les mueve un pelo al oir hablar de abusos entre hombres. Espero que se me entienda bien: creo que hay que combatir la violencia contra las mujeres sin descuidar el resto de consecuencias que el modelo de masculinidad hegemónica conlleva para los propios hombres y el conjunto de la sociedad.

Felicito a Guenaga porque creo que es una gran aportación que un periodista hombre saque a la luz un tema, el de las "novatadas", que nunca se toma en serio. A él, un hombre, le parece más que una broma pesada, y utiliza el periodismo para denunciarlo y para sensibilizar a sus lectores. Me parece un buen ejemplo de que el machismo es una lacra también para los hombres, y que con la igualdad todas y todos ganamos.

lunes, enero 26, 2009

Sexismo e insultos


Esta entrada va dedicada a esas personas que siguen pensando que la igualdad entre mujeres y hombres y a está conquistada. Como no les suelen bastar las cifras escalofriantes de asesinatos machistas y violaciones (que no son más que la punta del iceberg), voy a probar con un argumento que espero resulte demoledor: Lo cierto es que el sexismo está tan enraizado en nuestra sociedad que incluso lo único que me sale llamar a Berlusconi, lo que de hecho llevo repitiendo toda la mañana desde que he leido su última perla, es un insulto profundamente machista. Lo cuál me hace pensar: ¿debemos inventar insultos no sexistas o idear maneras de desahogarnos y expresar nuestra indignación sin meternos con la madre de nadie?

Nota: Si leéis esto supongo que es porque os habéis enterado de mi mudanza de url. Os recuerdo sin embargo que, si me tenéis enlazada en vuestro blog, cambiéis la dirección. Muchas gracias, espero no perder a gente en el camino...

miércoles, enero 21, 2009

Lo heroico


Hace unas semanas, leí una columna de Elvira Lindo titulada Lo heroico que me hizo pensar mucho. A cuenta del caso Neira, lamenta que intervenir en una agresión sexista sea considerado una valiente gesta en vez de un acto de solidaridad humana y responsabilidad cívica. Así, serán muchos quienes opten por mirar hacia otro lado, quienes prefieran consevar su integridad física que ser coronados como héroes. Estoy completamente de acuerdo. Por no hablar de que la de héroe es una categoría íntimamente relacionada con los valores masculinos hegemónicos, como la valentía, la virilidad, la fuerza y las conductas temerarias.

Hoy me reafirmo al leer las informaciones sobre "el inmigrante" o "el ecuatoriano" (se ve que es lo único que le define) que ha impedido un crimen machista en pleno centro de Barcelona. La propia ministra de Igualdad ha calificado de heroica la actitud de éste y otros dos ciudadanos que reducieron al agresor, que estaba apuñalando a su ex compañera sentimental. Wilson, que es como se llama el muchacho en cuestión, ha rechazado el adjetivo de héroe y dice que actuó por instinto. Me parece que su intervención es loable. Pero creo que, más que ser él el héroe, son cobardes e irresponsables quienes no hacen nada por parar una agresión en plena calle.

sábado, noviembre 22, 2008

Pornografía infantil NO


He tardado en escribir este post porque no sabía qué decir. Como nos cuenta JLuis, es difícil escribir de aquello que no somos capaces de entender. Lápices para la paz aporta datos escalofriantes. No sé si los pedófilos son el resultado del egoísmo elevado al cubo de unas mentes enfermas o adultos maltratadores que fueron niños maltratados. "Le reprocho a la vida que detrás de cada niño no haya un ángel insobornable", concluye Migramundo. Tal vez sea una mezcla de los dos.

Ante el mismo trauma, hay quien logra superarlo o sobrevive como puede, y hay quien se convierte en una persona oscura y perversa. ¿Qué margen de libertad hay para elegir una vía u otra? ¿Debemos compadecernos porque están enfermos u odiarlos por el mal imperdonable que hacen? Supongo que no existe una respuesta fácil. Sin embargo, hay algo que me sorprende. ¿Cómo es que la mayoría son hombres? ¿No tendrá algo que ver el modelo de masculinidad hegemónico vigente y las formas de vivir la sexualidad que éste impone? Esto que acabo de decir no supone justificar nada, ojo. Decir que la violencia machista es un problema que surge de ese modelo no supone, ni mucho menos, justificar a los maltratadores.

Los promotores de este tipo de campañas nos animan a inundar la blogosfera de los términos que los pedófilos usan para llegar a imágenes pornográficas. Si escribimos esas palabras, podrán actuar como cebo para que, en vez de encontrar lo que buscan, topen con un grito contundentes Así que yo también digo:

No a la pornografía infantil. No angels, no lolitas, no boylover, no preteens, no girllover, no childlover, no pedoboy, no fetishboy, no feet boy. NO

jueves, octubre 30, 2008

¡¡¡¡República ya!!!


Estoy indignadísima con los extractos que se han publicado en prensa del libro La Reina muy de cerca (Planeta), escrito por Pilar Urbano. Los pego y a continuación me desahogo:


RELIGIÓN "Se ha de enseñar el origen de la vida"
"Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad: los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida".


HOMOSEXUALIDAD "Hay muchos nombres, pero no matrimonio"
"Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero ¿que se sientan orgullosos por ser gays? ¿Qué se suban a una carroza y salgan en manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación... colapsaríamos el tráfico. Si esas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, pueden estar en su derecho, o no, según las leyes de su país: pero que a eso no lo llamen matrimonio, porque no lo es. Hay muchos nombres posibles: contrato social, contrato de unión".
-¿Está a favor del aborto?
-En absoluto
-¿Y de la eutanasia?
-No soy partidaria. La vida y la muerte no están en nuestras manos. ¿Muerte digna? Totalmente de acuerdo.


VIOLENCIA DE GÉNERO "Se provoca un contagio"
"Ha ocurrido siempre. Ahora se informa más y con todo detalle. En cierto modo, se provoca un contagio, se dan ideas que otros imitan. Los que son propensos tienen un filón en esas noticias".


Se ha presentado como una ocasión única para conocer la opinión de la monarca acerca de asuntos de actualidad, política e incluso sobre el propio sistema monárquico. En cierto modo me parece bueno, la verdad, y ojalá hagan pronto algo similar con el rey, en el que haga declaraciones aún más retrógadas. Que se retraten. Me enerva este rollo de que España es juancarlista, que hasta la gente republicana lo es, debido a lo campechana que es la Familia Real, la gran estabilidad que aporta a este país... ¡Que nos pregunten! No sólo tenemos una jefatura de Estado designada en su día por Franco, sino que las opiniones de la reina se corresponden perfectamente con el espíritu franquista.

Criticamos al PP, cuyo poder (por más o menos justo que nos parezca el actual sistema de democracia representativa) emana de la ciudadanía. Pero resulta que, mientras que intentamos quitar del medio a dirigentes elegidos democráticamente, tenemos a una familia real contra la que no podemos hacer nada, ni siquiera criticarla con dureza ni protestar con actos simbólicos como la quema de una foto. Una familia real que, curiosamente, exhibe una ideología más conservadora aún que tal criticado partido y un menor respeto a la legislación española.

¿Cómo puede decir una representante de un Estado aconfesional que es la religión la herramienta idónea para explicar a las criaturas el origen de la vida? ¿Quién coño se cree la reina para cuestionar una ley como la del matrimonio gay aprobada por el Parlamento español? ¿Cómo osa meterse con las personas que se manifiestan cada 28 de junio contra la opresión histórica que han sufrido, celebren su liberación y griten su orgullo por tal lucha? ¿Cómo puede decir desde su cargo que se opone al aborto, sin ningún tipo de matiz? Y lo que para mí es más grave de todo esto: ¿cómo puede ser tan sumamente irresponsable como para decir que visibilizar una lacra como la violencia machista supone contagiar y dar ideas? ¿Qué tipo de cargo público puede hablar de los que son propensos a la violencia de género, como quien habla de los propensos a la diabetes?

No cabe pedir su dimisión. No sé si cabrá pedir que cierre su aristocrática boquita otros 46 años. Si a mí no se me permite ponerla a parir, que me expliquen porqué esta señora tiene libertad de expresión para decir como reina todas esas sandeces ofensivas. La frase que tanto le gusta proferir a su marido contra dirigentes (nos gusten o no) elegidos en las urnas, le viene que ni pintada. ¿Por qué no te callas?
Enhorabuena a todas las personas absueltas. No me identifico mucho con ese tipo de propuestas, pero me parece surrealista que en un país democrático se quiera meter en la cárcel a una ciudadana que quema una foto de la reina, y no se pueda hacer nada cuando una reina (cargo público, representante de la ciudadanía) critica la legislación española e insulta a buena parte del pueblo español.

lunes, septiembre 29, 2008

Contra la trata (y contra sus víctimas)

La semana pasada me llevé un cabreo descomunal al ver a la ministra Bibiana Aido anunciar su Plan contra la Trata. Me pilló especialmente sensible, porque acabo de escribir un reportaje sobre el tema que se publicará este mes en la revista Frida, en euskera. Mi objetivo era transmitir las siguientes ideas:

- Las desigualdades Norte/Sur y el patriarcado son los principales caldos de cultivo de la trata. El primero, porque sus malas condiciones económicas y sociales hacen que las gentes del Sur estén más expuestas someterse a los engaños, chantajes y amenazas de las redes de trata. El patriarcado convierte a las mujeres y niñas en víctimas preferentes.

- Las leyes de extranjería agravan enormemente el problema. Al encontrarse las puertas de Europa cerradas a cal y canto, las personas del Sur confían su futuro a redes que les prometen trabajo, billete de avión, documentación... Además, obstaculizan la identificación de las víctimas, puesto que éstas temen ser expulsadas si piden ayuda.

- No hay que victimizar a las afectadas, sino mostrarlas como sujetos con derechos que han sido conculcados, por lo que el Estado tiene que resarcirlas asistiéndolas. No por caridad sino porque es su derecho.

- Como soluciones, además de que los gobiernos apuesten claramente por promover la igualdad entre mujeres y hombres, propiciar que las propias mujeres formen grupos autoorganizados. Exigir al Gobierno español que articule una estrategia de atención integral a las víctimas (psicológica, médica, laboral...) Trabajar por reducir la demanda de prostitución y concienciar a los clientes sobre que pueden estar explotando a una víctima de la trata. En caso de que sospechen que puedan estar ante una víctima, informarle sobre sus derechos y animarle a que pida ayuda.

En fin, había más cosillas, datos interesantes y testimonios desgarradores. Pero a lo que iba es que, yo toda concienciada sobre estas cosas, me encuentro con que la flamante ministra de Igualdad se reafirma en el Plan en que a la víctima se le dará un plazo de reflexión, le llama, para que decida si coopera con la policía para denunciar a las mafias. Si decide no hacerlo, será expulsada. Es absolutamente grotesco. Una víctima tiene derecho a ser atendida sin condición alguna. Es inaceptable que se supedite su bienestar (e incluso su integridad, negándole protección) a que denuncie a quien la ha mantenido explotada. Lo primero tienen que ser las personas. Es intolerable que un gobierno, con tal de perseguir a las mafias, pase por encima de sus víctimas, se olvide de ellas o incluso las castigue. Es además completamente irresponsable. Si esa mujer expulsada vuelve a caer en una de esas redes, porque prefiere correr ese riesgo a quedarse en su país vete tú a saber en qué condiciones, el Ejecutivo de Zapatero será el principal responsable.

Una vez más, el Gobierno del PSOE prefiere limitar los derechos de las personas extranjeras para contentar a los sectores de la población que utilizan a la inmigración como chivo expiatorio de todos los males, que velar por los derechos de toda la ciudadanía sin distinciones. Si, por lo general, esa política es deleznable, cuando se trata de mujeres víctimas de la trata es el colmo.

Por último, os recomiendo un reportaje que publicó Carmen Morán sobre trata y prostitución (pego abajo un extracto). Me parece muy equilibrado, porque atiende muy bien tanto a los argumentos a favor de la abolición como de la regularización. ¿Mi opinión? Después de darle tantas vueltas al tema dentro y fuera de este blog, la he simplificado drásticamente: Teniendo en cuenta que en España alrededor del 90% de prostitutas son inmigrantes sin papeles (que no se verían beneficiadas por una regularización) ¿por qué coño seguimos hablando de abolicionismo/regulacionismo en vez de hablar de Ley de Extranjería?

"Cuando la policía irrumpe en un burdel las mujeres pueden denunciar a quienes las han reclutado a la fuerza. Si lo hacen pasan a ser tratadas como testigos protegidos. ¿Pero lo estarán sus familias en Brasil, en Rumania, en Polonia? Los golpes, las torturas y las amenazas hacen una espiral en sus cabezas. Prácticamente ninguna mujer se atreve a ir a la policía, aunque eso parezca la salida más fácil.

"Esto es como la violencia de género, que se les pide que denuncien pero no siempre lo hacen. Pero peor, porque estas mujeres han sufrido unos malos tratos tremendos. Por eso hemos pedido al Gobierno que se les conceda al menos un mes para que podamos trabajar con ellas desde un punto de vista psiquiátrico, si no, no denunciarán nunca". Así será. "Nosotros les demostramos en ese tiempo que todo es un gran negocio, que nadie les está ayudando, como les dicen", cuenta Rocío Mora, de Apramp. Pero, desgraciadamente, reconoce que cada vez es más difícil recuperar a las prostitutas porque los problemas psiquiátricos que presentan ahora no tienen nada que ver con los que había años atrás.

En Hetaira van más allá, creen que el llamado "periodo de reflexión" de 30 días no sirve. "Esas mujeres que han sido traficadas deben recibir todas las atenciones que se merecen por haber sufrido esa situación, no condicionar su estancia en España a que denuncien o den detalles sobre las mafias"."


sábado, agosto 30, 2008

No pongamos el contador a cero


Lydia Falcón lanza en una entrevista una pregunta que me ha sorprendido por novedosa y necesaria: ¿por qué se cuentan por año las víctimas de la violencia machista? "En los últimos 10 años 850 mujeres han sido asesinadas, pero nunca se cuentan todas juntas. Lo vergonzoso es que cada 1 de enero se pone el contador a 0". Falcón compara esa tendencia con el mensaje repetitivo de los medios de que ETA ha asesinado a unas 800 personas en cuatro décadas. Es decir, lo que la prensa no dice es que el patriarcado ha necesitado sólo 10 años para sembrar tantas muertes como ETA en toda su historia.

Igual no os parece algo relevante, pero creo que hablar de 850 muertas en diez años propiciaría una mayor sensibilidad hacia la violencia machista y que ésta fuera de una vez por todas considerada como una prioridad política y social. No deja de horrorizarme que la violencia contra las mujeres no figure nunca entre las primeras cinco preocupaciones de la ciudadanía española en las listas que elabora el CIS. Las mujeres estamos más expuestas a ser maltratadas, violadas y asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. Que a la población le preocupe más no poder tener un piso en propiedad o el fantasma absurdo de la inmigración me parece surrealista, por no decir patético. La única explicación es que las mujeres somos víctimas de segunda incluso para nosotras mismas, porque 850 muertes en diez años (la punta del iceberg de infinitas formas de violencia y discriminación) bien merecen estar en esa lista del CIS.

sábado, julio 12, 2008

Tratamiento periodístico a la violencia machista

Esta semana hemos presenciado diferentes casos de violencia machista a los que la mayoría de medios de comunicación han dado un tratamiento lamentable. No fueron pocos los que cuestionaron que el asesinato de una joven en Navarra sea violencia machista, ya que no conocía al agresor. ¿Acaso una violación no es violencia machista? La violencia contra las mujeres se caracteriza porque su origen estructural es una desigualdad social, una posición dominante de los hombres sobre las mujeres, que es la que origina y perpetúa una violencia sostenida (no son casos aislados). El día que España ganó la Eurocopa, una joven fue violada en Bilbao, algo que pasó lamentablemente desapercibido.

La ONU da la siguiente definición de violencia contra las mujeres:

Es todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en el vida privada

Después de tanto despropósito, hoy me encuentro en El Correo con un reportaje que es el despropósito mayor. A continuación, me dedicaré a criticarlo al detalle:

Mata a puñaladas a su mujer y sus dos hijos y se vuela la cabeza agobiado por las deudas Explica lo inexplicable

El hombre se suicidó de un disparo de escopeta delante de la Policía en su chalé de Yecla

A última hora del jueves, Samuel y Alba, de 4 y 6 años, correteaban por las inmediaciones de la vivienda familiar, un chalé a medio construir en Yecla, apurando un día más de sus largas vacaciones escolares. A la mañana siguiente, sin embargo, los dos hermanos yacían muertos, abrazados, junto al cadáver de su madre, tras ser apuñalados por su propio padre, Juan Pérez Varela. El hombre, de 43 años, llamó después a la Policía y se voló la cabeza con una escopeta ante la mirada estupefacta de los agentes.

Tres días después de la presentación de una nueva campaña de concienciación del Gobierno contra la lacra del maltrato, la testaruda realidad ha vuelto a demostrar que sus mensajes siguen sin calar ante un agresor armado con un cuchillo entre las paredes de su casa. Desprestigia campañas necesarias simplificando su objetivo (pretende que un maltratador que ha llegado al punto de ser capaz de asesinar cambie de idea por un anuncio). Y como suele suceder en tragedias tan terribles, nadie en la localidad murciana podía encontrar ayer explicación a la violenta reacción de Juan Pérez Varela.

A continuación, contraste sexista a más no poder de a qué se dedica cada miembro de la pareja:

Albañil autónomo, el hombre arañaba tiempo de sus horas de trabajo para acabar de terminar el chalé de dos plantas que había comenzado a edificar hacía más de una década para su familia. ¡Pobrecito! La mujer no trabajaba (¡no trabajaba!) y sus jornadas eran comunes a las tantas amas de casa: llevaba los niños al colegio, hacía la compra y las vecinas solían verla haciendo 'jogging' por la mañana y por la tarde. ¡Qué desvergonzada, hacer jogging mientras su marido araña el tiempo para terminar el chalé!

Una familia normal, tranquila, trabajadora. ¿Qué es normal y tranquila? ¿Qué coño sabe el periodista sobre lo que pasaba en esa casa? ¿Y qué tiene que ver ser trabajadora? ¿Es que los vagos matan más o que matar a vagas está más justificado?

¿Qué pasó, entonces, por la cabeza de Juan Pérez Varela para acabar con todo? Al parecer, el presunto parricida dejó junto a los cadáveres una nota en la que justificaba su acción por motivos económicos. Justifica.

(...)

El delegado del Gobierno confirmó que no constaba denuncia alguna por malos tratos contra Juan Pérez Valera. De hecho, sus vecinos afirmaron que «jamás» fueron testigos de discusiones y que los cuatro formaban una familia «normal y buena». Esto es el abedecé: no se puede dar valor a los testimonios de los vecinos. ¿Es relevante que no oyeran discusiones? ¿Y si no las oían porque él se limitaba a maltratarla psicológicamente de manera sutil y silenciosa? Y otra vez, ¿cómo se sienten los vecinos con la capacidad de juzgar que una familia que no conoces es normal y buena? ¿Qué es normal y buena?.

González Tovar, no obstante, expresó su «repulsa más absoluta ante estos asesinatos porque es intolerable que se siga golpeando de esta manera a personas inocentes e indefensas. Es un acto que debería repugnar a cualquier persona de bien y sobre el que no hay justificación alguna». El alcalde de Yecla, Juan Miguel Benedito, afianzó la posibilidad de que el hombre cometiese el triple parricidio «agobiado por las deudas». De nuevo, ésto es justificar un asesintato. Yo no le hubiera dado espacio en mi periódico para tal barbaridad.

(...) Hasta allí también se desplazó un equipo de psicólogos para atender a la hermana del presunto parricida y a su marido, que viven en el chalé contiguo, así como a otros familiares y vecinos. «Eran muy formales, daban una impresión fabulosa», insistían, incrédulos, sus conocidos. ¡Ay, las impresiones...!

Recurro al decálogo de Público y me encuentro con que el texto se carga casi todos sus principios:

- No utiliza ni una vez los términos violencia machista, sexista, etc. Para él nada tiene que ver la masculinidad hegemónica en todo ésto.
- Busca justificaciones
- Abusa de las opiniones de vecinos, siempre positivas
- Apenas se recurre a personas expertas
- No incluye el teléfono de atención a víctimas

Por último, todavía no me explico cómo es que no se refuerza el control de tenencia de armas, teniendo en cuenta que las pistolas y escopetas están presentes en un alto porcentaje de casos de violencia machista.

Nota: Pese a estar menos activa, espero que sigáis visitándome en verano. Si vosotras y vosotros váis a desconectar, os deseo unas felices vacaciones.

martes, mayo 20, 2008

Cirugía genital, Annie Sprinkle, posporno y demás desvaríos


A estas alturas no me creeréis si os digo que me da pudor escribir esta entrada. Pero me parece necesaria. Pese a gritar que lo personal es político, creo que desde el feminismo, el cuerpo -el ámbito más extremamente personal- ha quedado quizá algo relegado por las macro-consecuencias del sistema machista.

Hace ya unos meses, vi un documental sobre cirugía estética que me horrorizó. Contaba que en Estados Unidos las operaciones genitales se han puesto de moda entre las adolescentes. La generalización de Internet ha convertido el porno en un producto de consumo masivo que no sólo es utilizado para obtener placer, sino que cumple la perversa función pedagógica de enseñarnos qué cuerpos, qué prácticas y qué actitudes en la cama son deseables. El porno se ha ido desnaturalizando hasta el punto que hoy, el modelo de belleza de los órganos genitales femeninos (hasta ahora desconocidos por el tabú de la sexualidad femenina) lo marcan las actrices porno, la mayoría operadas. Así que el ideal no es sólo un tipo de cuerpo minoritario, como ocurría antes, sino que es artificial; sólo se puede alcanzar de la mano del bisturí.

Como decía, las prácticas que exhibe el porno están pensadas en la mayoría de los casos para el placer del hombre heterosexista. Esta industria androcéntrica muestra el cánon de belleza masculino que pone a los hombres, mientras que a menudo los actores son horribles y lo único llamativo que tienen es el tamaño de su pene, obsesión androcéntrica donde las haya. Las actrices realizan prácticas que en la vida real no resultan tan satisfactorias (penetraciones violentas sin prolegómenos, felaciones profundas, etc.) Incluso las prácticas que en teoría dan placer a las mujeres, como el cunnilingus o las escenas lésbicas, están pensadas para satisfacer al hombre que las mira.

Frente a esa pornografía sexista que muchas autoras consideran una forma más de violencia machista, puesto que transmite a las mujeres que el objetivo de la sexualidad es centrarse más en satisfacer que en disfrutar, desde los años setenta vienen apareciendo iniciativas de reapropiarse del lenguaje pornográfico con perspectiva de género, lo que se conoce como post-pornografía. En vez de conformarnos con el porno tradicional o renunciar a ese tipo de contenidos, ¿por qué no creas los nuestros y aprovechar de paso para hacer una crítica al modelo de sexualidad que impone el patriarcado?

Descubrir a Beatriz Preciado me llevó a ir a ver una charla en la que presentaba, contextualizaba e interpretaba la obra de Annie Sprinkle, una mujer que empezó como puta y estrella del porno, y sus inquietudes feministas la han convertido en precursora y aún hoy referente del posporno. Sus películas, fotos y performances son una especie de cóctel en el que se mezclan la pornografía, el arte, la reflexión feminista, el cuestonamiento y parodia de la medicina, de los cánones de belleza, todo ello aliñado con mucho humor... Me encanta. Algunas de mis obras preferidas son:

- "Mastúrbate para mis plantas": Sale desnuda en una revista con ese titular, convirtiendo así en objetos sexuales a los tíos que la usan como objeto sexual. ¡Subvierte todo! (Me temo que no os contagiaré mi entusiasmo, pero me encanta)

- "Visita el cuello de mi útero": La performance consistía en tumbarse desnuda en una camilla de ginecología y, valiéndose de instrumentos médicos, invitar a las personas a mirar qué hay en el interior de su vagina. (Aludía al mito de la vagina dentada, etc.)

- Se fotografió en los años setenta con una mujer que le penetraba con una pierna amputada (lo que le llevó a prisión) y también con un transexual masculino. Hace poco pasó un cáncer y se fotografió en el hospital posando a modo de pornostar con bata y las evidentes secuelas de la enfermedad. Se sitúa así en los márgenes, cuestiona los ideales de belleza, lo que es natural y normal...

Si os animáis a ver una de las primeras películas que dirigió, Deep Inside (1981), os encontraréis con lo más parecido que he visto a una película para todos los públicos (adultos): satisface tanto fantasías masculinas como femeninas; contiene escenas lésbicas de verdad, no para gustar al hombre de turno; hay sitio para la creatividad y el humor... Ya me contaréis, pero aviso de que es bastante bestia.

Algunas feministas clásicas quitan hierro a estas iniciativas. Las consideran menos serias que elaborar teoría política. Yo, en cambio, estoy cada vez más convencida y apasionada con la fuerza del arte y el lenguaje audiovisual para influir y transformar el imaginario social.

Si os ha interesado todo ésto, os animo a completarlo con el resumen de Medeak y a navegar por sus enlaces, porque muchos de ellos llevan a blogs sobre pornografía, como Girlswholikeporno, Mycookingfilms o Pornoterrorismo. La foto de arriba es una que quería enseñaros hace tiempo porque cuestiona las imposiciones estéticas y me parece bonita e impactante a partes iguales. Abajo, Annie Sprinkles en todas sus vertientes.

viernes, mayo 16, 2008

Mis cromosomas se equivocan


Hoy, Día Internacional contra la Lesbofobia, la Transfobia y la Homofobia, más que nunca, vuelvo a afirmar, como Beatriz Preciado, la multiplicidad de los sexos. Este cuerpo que os habla está harto de que lo limiten y lo categoricen (y por ahora no lo patologizan porque aparentemente entra en la norma). Entrenomadas exclaman hoy eso de "vive y deja vivir". Yo estoy de acuerdo, pero añado más: "atrévete a convivir, a mezclarte, a respetar, a sentir sin miedo".

La homosexualidad, que para mí no es más que un etiqueta inventada por quienes rechazaban ciertas prácticas sexuales y decidieron ponerlas nombre para identificarlas y estigmatizarlas, es una muestra de deseo o amor. La homofobia (y demás) es odio. ¿Cuál de los dos es patológico? ¿Cuál es antinatural? ¿A quién hay que curar? Yo lo tengo claro.

A partir de esa reflexión, el movimiento de liberación gay-les-trans de Euskal Herria (EHGAM) ha realizado un proyecto llamado Las caras de la homofobia (lesbofobia y transfobia), compuesto por un catálogo, una exposición y un blog. En ellos recopilan, analizan y contextualizan manifestaciones retrógradas como las manzanas y las peras de Ana Botella o el "me limito a no tomar por culo" de Cela. No tiene desperdicio.

Su artífice, Julen Zabala, dijo en la inauguración -en la que disfruté un montón junto con las gentes de EHGAM y Medeak- que prefiere hablar de identidad social que de identidad sexual porque es la sociedad, y no la persona, la que categoriza. No puedo estar más de acuerdo. Las criaturas viven con naturalidad todos sus deseos hasta que su entorno la obliga a definirse o les impone etiquetas represoras como "marimacho" o "mariquita". Somos muchas las que hemos pasado años intentando buscar una definición clara con la que satisfacer a nuestra gente. Yo ya me he aburrido y, sobre todo, rebelado.

¿Es necesario celebrar un día así? Ojalá no lo fuera. Pero ayer mismo encontré en la prensa un ejemplo más de que lo es. La propia exposición se compone de 101 pruebas que nos obligan a reaccionar. Creo que los movimientos sociales no han prestado la suficiente atención a la homofobia (la muestra recoge también la intolerancia de la izquierda), y que incluso los propios colectivos de homosexuales tampoco se han dedicado lo suficiente a combatir la lesbofobia y la transfobia. En especial, quiero recalcar dos cuestiones:

- Es urgente que las feministas y el conjunto de la sociedad reconozcamos que la homo-lesbo-transfobia es un problema de género (los ataques al alarde mixto de Irún y Hondarribia son un claro ejemplo). Más aún, las agresiones al colectivo LGTB son violencia machista.

- Es urgente, también, dejar de fragmentar la lucha contra la intolerancia. El machismo, la homo-lesbo-transfobia, el racismo y la xenofobia son caras del mismo odio totalitario.

Por todo ésto, creo que en lo privado tenemos que dejarnos de etiquetas y dar rienda suelta a la capacidad ilimitada de sentir y gozar de nuestros cuerpos. Pero en lo político, me apunto a quienes apuestan por apropiarse de las etiquetas estigmatizadas. Medeak lograron en las Jornadas Feministas que muchas hayamos empezado a definirnos como lesbianas políticas, independientemente de con quién nos acostemos. Nos enamoraron con su definición de "somos bolleras, putas, transexuales, negras y todo lo que la sociedad rechaza". Y justo ayer KU nos hacía una propuesta similar, a la que me apunto.

Una de las citas que más me ha gustado en la exposición es la de Manuel Fraga: "Los homosexuales nacen así porque sus cromosomas se equivocan". Resulta que a quienes nos comportamos de manera diferente a la que dicta la moral cristiana no sólo nos dicen que estamos equivocadas, sino que nacemos equivocadas, nuestros cromosomas se equivocan. Como parece que todo intento de convencerles de lo bueno que es para todo el mundo, también para ellos, respetar la diversidad, prefiero darle la razón. Mis cromosomas se equivocan. No son puros, rectos, grises ni uniformes. Son mestizos, complejos, cambiantes, impredecibles, llenos de curvas y colores, ávidos de sentir, conocer, disfrutar y vivir. Y no veáis cómo me alegro.

La foto aparece en la exposición de EHGAM.

viernes, marzo 14, 2008

Variables invisibles


Aproximadamente el 30% de las sentencias por malos tratos en Euskadi recayeron sobre hombres inmigrantes, según los datos que ofreció el departamento de Justicia ante el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres. Teniendo en cuenta que el porcentaje de inmigrantes en la comunidad no alcanza el 5%, la cifra no deja de ser alarmante.

Y alarma social es precisamente lo que puede generar este tipo de informaciones. Por no decir xenofobia. Este racismo racional (no recuerdo el nombre exacto que se utiliza en psicología) de "yo no soy racista pero objetivamente los inmigrantes son más..." puede hacer mucho daño. Por otro lado, las políticas de protección a maltratadas (teléfonos, ayudas, campañas para promover la denuncia...) también se están centrando en llegar a las inmigrantes. Esto es importante por la situación de especial desprotección en la que se encuentran (miedo a denunciar por no tener papeles, falta de una red social que la haga sentir segura y apoyada, precariedad económica que dificulta la emancipación...), pero puede ser contraproducente si sirve para consolidar el estereotipo de mujeres dependientes, sumisas y pasivas que arrastran.

Como decía, la cifra de 30% es demasiado llamativa como para no analizarla. El problema existe. Tal vez no sea una cuestión de etnia sino de clase, de exclusión social. Puede que la frustración y los problemas psicológicos que a menudo van ligados al proceso migratorio acentúen comportamientos agresivos. Puede que sea más sencillo que sentencien a un inmigrante pobre que a un médico prestigioso. O puede que en sus países (y digo países, no culturas), no se haya trabajado tanto como aquí el reto de la igualdad o la sociedad esté menos sensibilizada sobre la lacra de la violencia machista. No sé si alguno de estos elementos influirá.

Comentando estas cosas con compañeros de SOS Racismo, uno de ellos aportó una reflexión que me pareció definitiva, y por la que escribo esta entrada: se pone el foco en el porcentaje de inmigrantes maltratadores. El interés por ese dato oculta un transfondo xenófobo porque no se busca el dato sobre otras variables (exclusión social, por ejemplo). Pero él dijo algo que me encantó: ¿por qué no se mide qué porcentaje de maltratadores desempeñan profesiones o aficiones con una carga violenta?

La hipótesis no me parece nada descabellada, especialmente cuando veo noticias como ésta: anoche, en menos de 24 horas, fueron asesinadas dos mujeres por sus parejas o ex parejas. Una de ellas, con arma de fuego. Su marido, ex policía local, la disparó con una escopeta. En este país, al contrario que en EEUU, cualquier persona no puede conseguir un arma. Sería interesante conocer qué porcentaje de los asesinatos se han realizado de esta manera y, más aún, porqué esos hombres tenían arma: eran cazadores, policías, militares...

Me parece un tremendo error echar balones fuera y fijarnos en si vienen personas de culturas más machistas, antes de hacer un análisis crítico de nuestra propia cultura. Resulta imprescindible que los propios hombres cuestionen su relación con la violencia, que se preocupen por la cultura del riesgo en la que han sido socializados, que entiendan que -al contrario de las mujeres- se les ha enseñado a no contener su agresividad y a agredir como forma de resolver conflictos. Cuando avancemos hacia un modelo de hombre pacífico y libre de esas imposiciones, podremos permitirnos dar lecciones universales de igualdad.

En la foto, el perro que aparece en la película Bowling for Columbine, de Michael Moore. Sus dueños, cazadores, hicieron la gracia de disfrazarle de cazador. Al perro se le disparó la escopeta, y no recuerdo si hubo heridos o incluso muertos. Por cierto, hay personas que defienden que el que es violento lo es tanto con las mujeres como con los hombres. Me pregunto entonces porqué tenemos una tasa de asesinatos por violencia machista tan alta, y no trascienden como un serio problema social otro tipo de asesinatos.

jueves, febrero 28, 2008

Campaña lamentable


- Ha hecho falta que cuatro mujeres sean asesinadas en un sólo día para que los candidatos de los partidos nacionales dediquen unos minutos en campaña a abordar la violencia machista. Parece que la cifra de unas 70 al año no les parece motivo suficiente como para que sea una prioridad en sus agendas. A Rajoy le preocupan más el velo y las cuotas. Zapatero está demasiado encantado de haberse conocido -autocomplaciente, proclamándose feminista, prefiriendo alabar sus leyes en vez de trabajar porque se apliquen- como para tomárselo en serio.

- Rajoy ha dado el argumento definitivo contra la inmigración: "No pueden entrar todos. No cabemos". Tamaña gilipollez es sólo comparable a la de Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, diciendo que si todo el mundo pudiera viajar, en el cielo no cabrían tantos aviones. Lo bueno es que Rajoy se retrata con estas estupideces. Lo malo es que su discurso cala en demasiadas personas que, quiero creer, no son xenófobas por naturaleza sino permeables al discurso del miedo y el catastrofismo. La imagen, de El Roto, va dedicada al PP pero también a la hipocresía de todos los partidos que hablan, como el PSOE, de repatriar masivamente a todos los ilegales.

sábado, enero 19, 2008

Popurri feminista


Alguno seguro que echa a correr al leer este título, pero es que quiero agrupar tres temas sobre género a los que estoy dando vueltas estos días (va a ser larguísimo, aviso):

1- Aborto: Creo que a nadie con un poco de sensibilidad ha podido dejar indiferente el acoso a mujeres que han abortado que se viene practicando en las últimas semanas a raíz de las denuncias de la ultraderecha. Que un policía se presente en su casa con tal brusquedad, cargándose el derecho de la paciente (que puede ser una menor a la que su padre le echa de casa; una esposa maltratada al que su marido le mata literalmente; o simplemente cualquiera que no quiere que se airée una decisión siempre difícil)a que se respete su intimidad.

Bravo por las mujeres que están realizando autoinculpaciones. Me han mandado fichas para hacer lo mismo. Podéis pedírmelas por e-mail: las mujeres para autoinculparse por haber abortado, y los hombres por haber acompañado a mujeres a abortar.

En cuanto al debate sobre el aborto, sigue sin entrarme en la cabeza cómo alguien puede pensar que la mujer no tiene potestad para decidir sobre su cuerpo y sobre cuándo ser madre. Abortar NUNCA es una decisión fácil. Dudo mucho que alguna se lo tome con frivolidad, porque es doloroso y creo que siempre provoca sentimientos de culpa y de "qué hubiera pasado si...". Y lo que más me cabrea es el transfondo machista de que una sociedad patriarcal se crea con derecho de decidir sobre algo tan personal. Y que una religión aún más machista como la católica influya en la opinión pública de manera que la vida de un embrión sea más respetada que la de una mujer. Seguimos siendo consideradas un simple instrumento (un útero con patas) para parir hombres.

Por cierto, invito al PNV, EA, Ezker Batua y Aralar (y EHAK-ANV-Batasuna) a que, ya que tanto reivindican el derecho de los vascos y vascas a decidir sobre su futuro, le pongan las mismas ganas a defender el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo (y su futuro).

2- Conquista de los espacios públicos: Ayer una amiga me contó algo que me soprendió. En unas pruebas de selección para un empleo, el único chico se lució mucho más que sus compañeras. ¿Por qué? Porque los hombres tienen un mayor dominio del espacio público, mientras que nosotras seguimos arrastrando inseguridades. Dándole vueltas, encuentro un montón de ejemplos. En la uni de las 30 personas que solíamos asistir a clase, apenas 8 nos atrevíamos a hablar en público: los cuatro únicos chicos que había en el grupo y sólo unas cuatro de las 26 chicas. Otro ejemplo: según me han contado, es frecuente que en las titulaciones donde la inmensa mayoría son mujeres (por ejemplo, el Master de Igualdad), el delegado sea hombre.

Yo misma siento que en grupos grandes soy incapaz de participar, y veo cómo los hombres de mi entorno no sienten esa inseguridad y probablemente -menos los más tímidos- no se plantean esa posibilidad de que algunas sólo nos sintamos cómodas en grupos pequeños. El sábado que viene tendré la ocasión de confirmar mi hipótesis. En un encuentro de unas 50 personas, estoy segura de que en los debates participarán muchos más hombres que mujeres, aunque nosotras seamos mayoría. Todo ésto lo digo para que los hombres (y las mujeres que no lo hayan pensado) entendáis que las desigualdades van más allá de los casos flagrantes como los malos tratos o los despidos a embarazadas: el machismo es algo estructural que nos afecta y limita en todas las facetas de nuestra vida (y a los chicos, de otra manera, también).

3- Seguridad, la calle también es nuestra: Ayer participé en una trikikalejira (pasacalles de bar en bar con trikitrixa y pandero) de mujeres en San Francisco, el barrio bilbaíno equivalente a Lavapiés o el Raval, para entendernos. Era una forma de reivindicar nuestro derecho a sentirnos seguras en nuestra ciudad, en nuestro barrio. De conquistar nuestro espacio en la calle, sin miedo o, al menos, plantándole cara. Luego, en una conversación con unas cuatro compañeras, constatamos que el miedo es algo que tenemos completamente asumido.

Todas tenemos nuestras rutinas de andar por la carretera en vez de por la acera; caminar cerca de otras personas para que parezca que no estamos solas; nos esforzamos en transmitir una imagen de seguridad en una misma; conocemos técnicas para minimizar riesgos... Me parece alarmante que la mitad de la población convivamos con ese miedo como algo inherente a nuestras vidas. Creo que es algo que urge solucionar. En ese contexto, vuelvo a alabar algo que creo que en su día comenté: el urbanismo con perspectiva de género, es decir, la tendencia de construir las ciudades pensando en el bienestar y la seguridad de todas las personas (evitando las zonas oscuras, las esquinas, haciendo aceras anchas...).

viernes, enero 11, 2008

Para agotar el tema (si es posible)


Mujer A: Cobra 100 euros por servicio. Algunos meses le sale muy bien y otros apenas trabaja. Ahorra para pagar la deuda que contrajo al emigrar. Tiene que estar disponible las 24 horas del día, lo que le impide tener una vida social y afectiva plena. Cuando consigue echarse novio, éste sale corriendo cuando se entera de lo que hace o la acaba humillando más que los clientes (y gratis). A veces los clientes le insultan, le pegan, le violan, le mean encima o se corren en su boca sin avisar. Tiene miedo al sida, a la policía, a que le echen del piso por puta, a someterse a un nuevo aborto. Por la calle la gente le mira con altanería, sólo ven en ella una puta barata que afea la ciudad. Como no tiene papeles ni estudios, la única alternativa que le queda a la calle es limpiar, donde ganaría lo mismo en un mes que ahora en los mejores días. La perspectiva de estar encerrada en una casa día y noche por menos dinero y limpiando como una esclava se le hace más cuesta arriba que matar el rato en la acera y aguantar cuatro polvos rápidos. En realidad, es como elegir susto o muerte.

Mujer B: Cobra 450 euros al mes y tiene derecho a cama. No ahorra porque manda casi todo a su familia. La jefa no le regala ni un cruasán. Ayer, en un alarde de generosidad, le ofreció las sobras de la comida. Tiene que estar todo el día fregando, limpiando mocos a niños y culos a ancianos. Como vino directa de Bolivia a Neguri, no conoce a nadie en España, y estar encerrada en esa mansión no ayuda a encontrar amistades o pareja. Su jefe, el dueño de la casa, le mira el culo descaradamente y le hace insinuaciones obscenas. Ayer se masturbó mirándola mientras que ella pasaba el polvo. Por las noches teme que entre en su cuarto y la viole. La gente sólo ve en ella una criada servil, una fregona de la que quejarse en la degustación, una chacha exótica que da un toque más de glamour a la mansión. Se ha planteado prostituirse. Tal vez ganaría más o tal vez nada, porque el físico no le acompaña y a estas alturas tiene la autoestima tan baja que no se ve capaz de dar placer a nadie.

¿Quién ha perdido más su dignidad? ¿Quién ha perdido más su libertad? ¿Quién vende más su cuerpo? ¿Y su alma? ¿Cuál está más explotada? ¿Qué vida prefeririáis? ¿O creéis que hay más opciones? Las dos son mujeres e inmigrantes irregulares, como lo son en torno al 90% de personas que trabajan en el servicio doméstico y en la prostitución.

Nota: No exagero. No he inventado ni una coma. Son refritos de vivencias que me han contado para diferentes reportajes o he leído en la prensa.

Nota 2: La ilustración la firma JMontiel, y está inspirada en una del genio Shaun Tan, cuyos libros El árbol rojo y Emigrantes son completamente imprescindibles.